La bolsa estadounidense podría estar a las puertas de un giro importante. Jim Reid, estratega de Deutsche Bank, ve indicios de que el S&P 500 podría estar cerca de su último mínimo de 2026.

Los datos históricos muestran que la renta variable estadounidense suele iniciar una etapa de fuertes ganancias a finales de octubre. Y este año coinciden dos patrones históricos favorables.

Deutsche Bank apunta a un punto de inflexión para la bolsa según los datos históricos

El análisis de Deutsche Bank se basa en la evolución del S&P 500 desde 1928. Este índice reúne las acciones de 500 grandes empresas cotizadas y se considera un termómetro de la bolsa estadounidense.

Los datos históricos revelan un patrón llamativo. De media, el S&P 500 alcanza un máximo provisional en torno al 18 de julio y vuelve a subir a principios de septiembre. Después, las acciones suelen retroceder durante el otoño.

Las cotizaciones suelen tocar fondo a finales de septiembre, antes de registrar una breve recuperación. Históricamente, en torno al 27 de octubre suele producirse una última caída. A partir de ahí, el patrón medio muestra una subida casi ininterrumpida hasta el cierre del año.

Según Reid, la bolsa se encuentra ahora precisamente en ese punto de inflexión histórico. Esto no significa que vaya a subir automáticamente desde hoy, pero el estratega considera que el momento es especialmente favorable.

La bolsa subió en 21 de los últimos 23 años con elecciones de mitad de mandato

Hay otro motivo por el que Deutsche Bank se muestra optimista de cara a los próximos meses. El 3 de noviembre se celebran en Estados Unidos las elecciones de mitad de mandato, en las que se renuevan, entre otros cargos, todos los escaños de la Cámara de Representantes y una parte del Senado.

Históricamente, la bolsa se comporta de forma distinta en estos años electorales. El S&P 500 suele alcanzar un máximo ya a finales de abril, tras el que retrocede entre un cuatro y un cinco por ciento hasta principios de octubre.

Según Deutsche Bank, esta debilidad está relacionada con la incertidumbre política. Los inversores no saben de antemano qué partido controlará el Congreso ni qué consecuencias tendrá para la política económica.

Tras las elecciones, el panorama suele cambiar de forma considerable.

Los analistas de Deutsche Bank Binky Chadha y Parag Thatte estudiaron los años electorales anteriores. Sus conclusiones son llamativas: en 21 de los últimos 23 años con elecciones de mitad de mandato, el S&P 500 cotizaba tres meses después por encima de su nivel de principios de octubre.

Esto podría deberse a la desaparición de la incertidumbre política y a las caídas previas de las acciones. Además, los mercados financieros han reaccionado a menudo de forma positiva cuando el poder político en Washington queda repartido entre partidos, ya que esa situación dificulta la aprobación de grandes cambios en las políticas.

Las perspectivas para el año siguiente también influyen. Históricamente, el año previo a las elecciones presidenciales estadounidenses suele ser favorable para la renta variable.

Las subidas bursátiles en 2026 están lejos de estar garantizadas

La evolución del S&P 500 en 2026 encaja parcialmente en ese patrón histórico, aunque los movimientos de este año son menos pronunciados.

El 29 de mayo, el índice alcanzó un máximo histórico. En ese momento, acumulaba una subida de alrededor del once por ciento desde principios de año. Casi cinco meses después, el S&P 500 se sitúa menos de un uno por ciento por encima de aquel nivel.

Así, la bolsa estadounidense apenas ha avanzado durante meses, pese a su fuerte arranque de año.

Según Reid, la habitual subida de fin de año y la recuperación histórica en torno a las elecciones de mitad de mandato coinciden ahora casi a la perfección. Esto podría crear un contexto favorable para un repunte bursátil en la recta final del año.

No obstante, el estratega advierte de que las medias históricas no ofrecen garantías. En años electorales como 1962, 1974, 2002 y 2022, la bolsa estadounidense sufrió fuertes caídas por factores ajenos a las elecciones.

Este año también persisten riesgos importantes. Reid señala, entre otros, las tensiones geopolíticas en torno a Irán, la incertidumbre sobre la inteligencia artificial y los problemas políticos y económicos de Francia.

Estas preocupaciones no desaparecerán automáticamente tras las elecciones. Los datos históricos indican, sobre todo, que las próximas semanas suelen ser favorables para la renta variable, aunque su evolución real seguirá dependiendo del contexto económico y político.

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