Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos pueden tener importantes consecuencias para Wall Street. El presidente Donald Trump corre el riesgo de perder la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que la pugna por el Senado también se estrecha. Los inversores se centran en las repercusiones para la política económica, los tipos de interés y los distintos sectores bursátiles.

Los demócratas pueden frenar los planes de Trump

Según los analistas políticos, los demócratas tienen buenas posibilidades de hacerse con el control de la Cámara de Representantes. Por ahora, los republicanos parecen encaminados a conservar su mayoría en el Senado, aunque la contienda también se está ajustando. Una victoria demócrata en ambas cámaras dificultaría considerablemente la aplicación de la agenda interna de Trump.

Sin embargo, un Congreso dividido no tiene por qué perjudicar a la bolsa. Históricamente, las acciones estadounidenses han registrado buenos resultados en numerosas ocasiones cuando el presidente no contaba con una mayoría en ambas cámaras. Christopher Hodge, economista jefe de Natixis, tampoco prevé un giro económico de gran calado, ya que Trump conserva importantes competencias en comercio, inmigración y política exterior.

Qué sectores bursátiles pueden salir beneficiados

El resultado electoral sí puede marcar grandes diferencias entre sectores. Según los analistas, una victoria demócrata podría perjudicar a los bancos y a las empresas industriales. En cambio, podrían beneficiarse los fabricantes de productos de consumo básico, las empresas de energías alternativas y algunas compañías del sector sanitario.

Si los republicanos mantienen el control de ambas cámaras, las oportunidades serían distintas. Los bancos, las empresas de defensa, las compañías de menor tamaño y las vinculadas a los centros de datos podrían beneficiarse de una menor carga regulatoria y de la continuidad de las políticas actuales.

La inteligencia artificial desempeña un papel especialmente importante en este contexto. La rápida expansión de los centros de datos impulsa la inversión, pero también aumenta la presión sobre la red eléctrica. Por ello, el encarecimiento de la factura energética está cobrando cada vez más peso en el debate político.

Los tipos elevados siguen siendo un riesgo para Wall Street

Para los inversores, la situación económica sigue siendo al menos tan importante como el resultado electoral. Los elevados costes de la vivienda, la inflación y la subida del petróleo presionan a los hogares estadounidenses. El fin de la guerra con Irán podría abaratar el crudo, pero no implica necesariamente que los tipos de interés bajen con rapidez.

Tanto un aumento del gasto público impulsado por los demócratas como las rebajas fiscales de los republicanos podrían incrementar aún más la deuda pública estadounidense. Esto podría mantener elevada la rentabilidad de los bonos del Estado y restar atractivo a las acciones.

Por ello, los estrategas de mercado de State Street, Baird Strategas y Morningstar Wealth advierten de que las decisiones de inversión no deben basarse únicamente en las elecciones. Históricamente, las acciones estadounidenses suelen registrar buenos resultados tras las elecciones de mitad de mandato, pero los beneficios empresariales, el crecimiento económico y los tipos de interés siguen siendo los factores decisivos.

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