La oleada de ventas en las acciones de los fabricantes de chips ha alcanzado enormes dimensiones. En ocho sesiones se esfumaron unos 2 billones de dólares de capitalización bursátil. El índice Philadelphia Semiconductor perdió más de un 11% la semana pasada y encadenó ocho sesiones a la baja.
Fue su peor racha de caídas desde 2008. La gran incógnita ahora es si se trata de una oportunidad de compra o del inicio de una retirada más amplia de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial.

Los tipos altos, un problema cada vez mayor
Llama la atención que la presión vendedora no parezca responder principalmente a un desplome de la demanda de chips, que sigue siendo sólida.
El problema está más bien en la rentabilidad del bono estadounidense a diez años, que ronda el 5,1%. Ese nivel encarece las inversiones en centros de datos y, al mismo tiempo, reduce el precio que los inversores están dispuestos a pagar por los beneficios futuros.
La presión afecta especialmente a las empresas de infraestructura en la nube especializadas en IA, conocidas como «neocloud». Estas compañías se endeudan por enormes sumas para financiar chips y centros de datos y después alquilan capacidad de procesamiento a empresas de IA. Si la rentabilidad de los bonos se mantiene elevada, ese modelo será cada vez más difícil de sostener.

Según algunos participantes del mercado, una caída de apenas 0,5 a 0,75 puntos porcentuales en la rentabilidad del bono a diez años ya supondría un alivio considerable.
¿Cuándo alcanzará su máximo la inversión en IA?
Las opiniones al respecto están muy divididas. Algunos inversores creen que aún faltan entre tres y cuatro años para que la inversión en IA alcance su máximo. Otros temen que ese punto pueda llegar en apenas un año.
La diferencia es crucial. Mientras los grandes proveedores de servicios en la nube necesiten más chips y centros de datos cada año, sus suministradores seguirán beneficiándose. Pero, cuando se modere el crecimiento de la inversión, las empresas con valoraciones elevadas podrían verse rápidamente bajo presión.
Los resultados empresariales serán decisivos
Por eso, los próximos resultados trimestrales cobran especial importancia. Lam Research, Texas Instruments, Western Digital, Meta y Tesla figuran entre las empresas que presentarán sus cuentas próximamente.
Los inversores ya no se conforman con escuchar que las inversiones seguirán adelante. Quieren pruebas de que esos miles de millones también generan una rentabilidad suficiente.
Con la rentabilidad del bono estadounidense a diez años por encima del 5%, el listón para las acciones vinculadas a la IA es mucho más alto. El crecimiento por sí solo ya no basta. El mercado quiere saber ahora cuánto rinde realmente cada dólar invertido.
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