La cita vuelve a estar marcada en el calendario. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decide esta tarde el rumbo de los tipos de interés. Los inversores de todo el mundo siguen con atención al banco central más influyente del planeta.
Estas son las cinco claves que conviene seguir esta tarde.
1. Se espera que la Fed mantenga los tipos
La decisión se anunciará a las 19:00, hora peninsular española. Es una hora antes de lo habitual, porque Europa ya ha adoptado el horario de invierno.
No se esperan sorpresas. Según la herramienta FedWatch de CME Group, los inversores sitúan por encima del 90 por ciento la probabilidad de que los tipos se mantengan entre el 3,75 y el 4,00 por ciento.
Hace unas semanas, el panorama era distinto. La inflación de septiembre superó las previsiones y ese mismo mes la Fed subió los tipos por primera vez desde 2023.
Sin embargo, varios responsables de la Fed han señalado después en sus intervenciones públicas que no tienen prisa por dar el siguiente paso.
El contexto político también pesa: el próximo martes los estadounidenses elegirán un nuevo Congreso. Según Joseph LaVorgna, economista jefe del banco japonés SMBC, la Fed quiere evitar un enfrentamiento con la Casa Blanca a seis días de las elecciones.
Warsh fue nombrado a principios de año por Donald Trump, cuyas posiciones chocan de lleno con las de los responsables de la política monetaria. El presidente reclama unos tipos del 1 por ciento o menos y lleva un tiempo criticando de nuevo a la Fed, como ya hizo con el anterior presidente, Jerome Powell.
Con la subida de septiembre, Warsh demostró que sigue su propio criterio.
2. Qué dirá Warsh sobre diciembre
A las 19:30, muchos inversores estarán pendientes de sus pantallas, cuando Warsh comparezca ante la prensa.
El mercado quiere saber, sobre todo, si la Fed subirá los tipos en diciembre, en su última reunión del año.
Una pausa hoy no descarta esa posibilidad. El mercado sitúa ahora en torno al 75 por ciento la probabilidad de una subida en diciembre.
Si los precios siguen subiendo, Warsh podría verse obligado a tomar nuevas medidas. Sería justo cuando muchos inversores esperan que los tipos hayan tocado techo.
Warsh prefiere no dar pistas al respecto. Considera que el banco central no debe comprometerse de antemano, para poder reaccionar con libertad a los nuevos datos.
Aun así, los inversores analizan cada palabra. Precisamente porque Warsh no marca un rumbo claro, buscan señales en los términos que elige y en la firmeza de sus declaraciones.
3. La inflación se resiste a bajar
Los precios en Estados Unidos subieron un 3,7 por ciento interanual en septiembre, frente al objetivo del 2 por ciento de la Fed.
También repunta la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, cuyos precios suelen registrar fuertes oscilaciones. Si este indicador también sube, significa que las presiones sobre los precios están más extendidas en la economía y resulta más difícil contenerlas.
Uno de los principales factores es el diésel, que a finales de septiembre alcanzó un récord de 6,53 dólares por galón, unos 3,8 litros. Esto encarece el transporte de casi todos los productos, desde los alimentos hasta los automóviles.
Ahí reside uno de los grandes dilemas de Warsh. Unos tipos más altos permiten a la Fed frenar el gasto de los consumidores y las empresas, pero no resuelven las alteraciones del suministro energético.
La inteligencia artificial (IA) también impulsa los precios. En una conversación en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Warsh explicó que la construcción de centros de datos y la compra de equipos informáticos ya absorben grandes cantidades de dinero, energía, mano de obra y materias primas.
Los beneficios de la IA, en forma de mayor eficiencia y menores costes, probablemente tardarán más en llegar. Por eso, la misma oleada de inversiones que despierta tanto interés por las acciones tecnológicas genera, a corto plazo, presiones adicionales sobre los precios.
La Fed corre así el riesgo de frenar el crecimiento sin que la inflación baje lo suficiente. Desde finales de 2020, la inflación no ha vuelto a situarse en el 2 por ciento en ningún trimestre: han pasado ya casi seis años.
Por eso, conviene prestar atención a si Warsh considera que los tipos ya son lo bastante altos como para frenar la economía. Si dice que no, aumentará la posibilidad de una nueva subida.
4. Los votos discrepantes dentro de la Fed
Doce miembros votan las decisiones sobre los tipos. En septiembre hubo unanimidad, pero esta vez muchos expertos prevén dos o tres votos discrepantes a favor de una nueva subida.
Los nombres que más se mencionan son los de Beth Hammack, de la Fed de Cleveland, y Lorie Logan, de la Fed de Dallas.
Aunque refleja diferencias internas, también demuestra que dentro de la Fed hay respaldo para actuar con firmeza contra la inflación.
5. La reacción del bono a diez años
Para los mercados, el principal indicador esta tarde será la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años, que refleja el interés que paga el Gobierno de Estados Unidos por financiarse a ese plazo.
A principios de mes alcanzó su nivel más alto desde 2002. Desde entonces ha bajado con fuerza, debido a las ventas masivas de acciones tecnológicas. La preocupación por las enormes inversiones en IA llevó a los inversores a refugiarse en la deuda pública.
Esa rentabilidad actúa como un freno para el mercado. Si los inversores pueden obtener alrededor de un 5 por ciento con un bono soberano seguro, invertir en Bitcoin, oro o acciones resulta menos atractivo.
El crédito también se encarece. El tipo hipotecario en Estados Unidos se sitúa en el 7,32 por ciento, lo que supone pagar unos 220 dólares más al mes que hace un año por una hipoteca de 300.000 dólares.
Las empresas de IA más pequeñas, que necesitan endeudarse para financiar sus centros de datos, ya pagan intereses mucho más altos. Si la rentabilidad del bono a diez años sigue subiendo, también aumentarán sus costes de financiación.
Los grandes grupos, como Microsoft y Alphabet, se ven menos afectados porque disponen de suficientes recursos propios. Ambas compañías publicarán sus resultados trimestrales esta noche, a partir de las 21:00.
La reacción de la rentabilidad del bono a diez años dependerá, sobre todo, del tono de Warsh.
En las tres últimas reuniones sobre los tipos, las caídas se produjeron precisamente durante la rueda de prensa. La bolsa estadounidense cerró a la baja en las tres ocasiones, aunque siempre se recuperó al día siguiente.
En la última ocasión, Bitcoin (BTC) marcó un mínimo el día de la decisión sobre los tipos y después subió un 16 por ciento en una semana.
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