El grupo de presión del sector de las criptomonedas está destinando decenas de millones de dólares a las inminentes elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Ese dinero se vuelve cada vez más contra el propio sector, ya que los candidatos demócratas presentan las criptomonedas como prueba de la corrupción en torno al presidente Donald Trump.

Y, a once días de las urnas, la factura aún puede aumentar considerablemente.

La presión del sector cripto da munición a los demócratas

El exsenador Sherrod Brown aspira a recuperar su escaño por Ohio. Fue presidente de la Comisión Bancaria del Senado. Fairshake destina al menos 40 millones de dólares a la campaña contra él. Se trata de un super PAC, un comité de acción política que puede gastar sin límites en campañas electorales.

Brown aprovecha esa ofensiva en su campaña. En el pódcast Pod Save America, afirmó que lo atacan porque saben que les exigirá responsabilidades.

Fairshake se financia principalmente con fondos de Coinbase, Ripple y a16z Crypto, pero ni siquiera menciona las criptomonedas en sus anuncios. Sus adversarios, en cambio, sí lo hacen con frecuencia.

El senador por Virginia Mark Warner destaca en un anuncio electoral los cientos de millones de dólares que Trump ganó con su memecoin. Lo acusa de utilizar el poder para enriquecerse en lugar de gobernar y reclama que se ponga fin a la corrupción.

En Florida, Fairshake destinó 2 millones de dólares a un intento fallido de derrotar al demócrata Oliver Gilbert en las primarias. Para la campaña contra Brown tiene preparada una cantidad veinte veces mayor.

Trump centra las elecciones de mitad de mandato

Las elecciones de mitad de mandato, en las que se renueva el Congreso, se consideran un examen a la presidencia de Trump. La corrupción encabeza las preocupaciones: en una encuesta de Fox News, el 88% de los votantes se declara muy o extremadamente preocupado por ella, un porcentaje superior al de quienes expresan esa inquietud por la inflación o los costes sanitarios.

A ello se suma que el sector de las criptomonedas es el mayor donante de MAGA Inc., el super PAC de Trump. Según el centro de estudios progresista Center for American Progress, sus aportaciones rozan los 89 millones de dólares.

Will Ragland, vicepresidente de investigación de ese centro, considera que la apuesta ha reportado beneficios al sector, como el archivo de procedimientos por parte de los reguladores, pero a un precio elevado. A su juicio, el sector podría haber seguido otro camino.

Blockchain Association, una organización que representa los intereses del sector en Washington, asegura que seguirá trabajando con ambos partidos. Los votantes conceden poca importancia a las criptomonedas en sí: en una encuesta de CoinDesk de mayo, figuraban en el último puesto de sus prioridades.

La ley de criptomonedas pende de un hilo

Los vínculos con Trump podrían haberle costado ya al sector su principal aspiración. La ley Clarity, que establece un marco normativo para el mercado de las criptomonedas, quedó bloqueada el mes pasado en el Senado. Los demócratas exigían normas éticas más estrictas para los cargos públicos y consideraban insuficientes las concesiones que Trump estaba dispuesto a aceptar.

El 3 de noviembre, los demócratas podrían hacerse con el control de la Cámara de Representantes y quizá también del Senado. Eso alejaría aún más la aprobación de una ley de criptomonedas, sobre todo si Brown recupera su escaño. El exsenador ya ha advertido de que el sector sabe que está dispuesto a plantarle cara.

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