La ley CLARITY no ha superado una votación clave en el Senado de Estados Unidos. La norma sobre criptoactivos no obtuvo los 60 votos necesarios para avanzar a la siguiente fase.
El resultado supone un duro revés para el sector cripto estadounidense. Hasta poco antes de la votación, republicanos y demócratas intentaron alcanzar un compromiso, pero no lo consiguieron.
Los demócratas reclaman normas más estrictas para Trump y su familia
La votación no trataba aún sobre la aprobación definitiva de la ley CLARITY. Los senadores debían decidir primero si el trámite de la norma podía continuar. Para ello se necesitaban 60 votos, una mayoría que no se alcanzó.
En los últimos días ya había quedado claro que el resultado sería ajustado. Los demócratas consideraban que la versión más reciente de la ley ofrecía una protección insuficiente frente a posibles conflictos de interés entre altos cargos del Gobierno estadounidense.
Especialmente sensibles eran los intereses empresariales de Trump y su familia en el sector cripto. Los demócratas querían normas más estrictas para impedir que un presidente o sus familiares puedan beneficiarse económicamente de esta industria mientras desde Washington se diseñan las reglas que la regulan.
Los republicanos modificaron el texto durante el fin de semana para intentar acercar posiciones con los demócratas. Sin embargo, según senadores demócratas, esos cambios no iban lo suficientemente lejos. Por ello presentaron el lunes por la noche una contrapropuesta, aunque tampoco permitió alcanzar un acuerdo.
Duro revés para el sector cripto
La ley CLARITY busca establecer normas federales más claras para el mercado cripto estadounidense y determinar qué organismo supervisor debe encargarse de las distintas áreas del sector.
Por ese motivo, empresas cripto y asociaciones del sector habían pedido a los senadores que, al menos, permitieran que la ley superara esta primera votación para que las negociaciones pudieran continuar.
Al no haberlo logrado, el futuro de la ley CLARITY queda muy en el aire. El fracaso de la votación podría significar que la norma ya no sea aprobada durante la actual legislatura del Congreso.