Donald Trump vuelve a afrontar el riesgo de destitución tras las elecciones estadounidenses. Los demócratas podrían ampliar su poder en el Congreso y abrir un nuevo proceso de juicio político contra el presidente.

Según la revista económica estadounidense Forbes, el debate cobra fuerza dentro del partido. Sin embargo, aunque los demócratas sigan adelante, está por ver si Trump tendría que abandonar la Casa Blanca.

Los demócratas ganan poder para investigar a Trump

Los demócratas lograron el martes una contundente victoria electoral. Según los resultados provisionales, habían conseguido 52 escaños en el Senado y se encaminaban a obtener también la mayoría en la Cámara de Representantes.

El resultado altera profundamente el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas podrán abrir investigaciones sobre la actuación de Trump y exigir a personas clave que entreguen documentos o declaren bajo juramento.

Ya hay planes para investigar, entre otros asuntos, las operaciones bursátiles de Trump, sus vínculos con Jeffrey Epstein y sus contactos con Elon Musk.

Pero una investigación no es lo mismo que un proceso de destitución. Esta última vía, conocida en Estados Unidos como juicio político, despierta mucho menos entusiasmo dentro del partido.

La exvicepresidenta Kamala Harris advirtió esta semana de que un nuevo intento de destitución supondría malgastar tiempo y recursos valiosos. A su juicio, los demócratas deberían centrarse en investigar y exigir responsabilidades al Gobierno.

Otros destacados dirigentes demócratas también temen que un nuevo enfrentamiento termine reforzando a Trump. Una batalla política prolongada podría movilizar a sus bases de cara a las elecciones presidenciales de 2028.

¿Es posible destituir a Donald Trump?

Jurídicamente es posible, pero políticamente resulta muy difícil. Ni siquiera con una mayoría en ambas cámaras del Congreso podrían los demócratas apartar a Trump del cargo sin más.

El proceso comienza en la Cámara de Representantes, donde basta una mayoría simple para aprobar una acusación formal contra el presidente.

Después, el Senado debe decidir si condena a Trump y lo destituye. Para ello se necesita una mayoría de dos tercios, es decir, 67 de los 100 senadores.

Con 52 escaños demócratas, haría falta el apoyo de al menos quince senadores republicanos. Algo que parece sumamente improbable con el actual equilibrio de fuerzas.

Además, Trump ya ha pasado por este proceso en dos ocasiones. En 2019 fue acusado por su actuación respecto a Ucrania. En 2021 afrontó un segundo juicio político por su papel en el asalto al Capitolio.

El Senado lo absolvió en ambas ocasiones. En el segundo proceso, solo siete senadores republicanos votaron a favor de condenarlo.

¿Qué implica para Europa la pugna política en Washington?

La lucha por el poder en Washington también es relevante para Europa. Trump desempeña un papel decisivo en las relaciones comerciales de Estados Unidos, la política hacia Rusia y el futuro de la OTAN.

Una mayoría demócrata puede intensificar el control sobre su Gobierno y ejercer presión política sobre decisiones importantes. Eso no significa, sin embargo, que el presidente pierda automáticamente sus competencias.

Para los gobiernos y las empresas de Europa, la clave seguirá siendo el margen que conserve Trump para aplicar su política económica y exterior. La división en Washington puede dificultar la aprobación de nuevas leyes, mientras que el presidente podrá seguir actuando de forma autónoma en otros ámbitos.

Los mercados financieros, incluido el de las criptomonedas, también pueden ser sensibles a los cambios en la política comercial estadounidense y a la incertidumbre política. Sin embargo, no está claro que un posible proceso de destitución tenga un efecto directo sobre las cotizaciones.

Entre los votantes estadounidenses sí hay apoyo a un nuevo intento. Una encuesta de Politico indica que el 50 por ciento cree que los demócratas deberían intentar destituir a Trump. Por su parte, el 54 por ciento considera que ha cometido actos que justifican la apertura de un juicio político.

La división sigue siendo profunda dentro del Partido Demócrata. Dirigentes como Alexandria Ocasio-Cortez apoyan un nuevo proceso, mientras que el líder demócrata Hakeem Jeffries mantiene abiertas todas las opciones.

Trump, por su parte, no parece dispuesto a eludir la confrontación. En un reciente acto en Texas, ya advirtió a sus seguidores de que los demócratas volverían a intentar destituirlo si ganaban las elecciones.

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