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El banco central de China está acumulando oro a gran ritmo. En junio, el Banco Popular de China (PBOC) realizó su mayor compra de oro desde 2023, justo cuando el precio del metal precioso sufría una fuerte caída.

Veinte meses seguidos aumentando reservas

El PBOC, el banco central de China, compró en junio 480.000 onzas troy de oro. Equivale a unas 15 toneladas y supone la mayor compra mensual desde octubre de 2023.

Con ello, sus reservas totales ascienden a 75,44 millones de onzas troy, frente a los 74,96 millones de un mes antes. Una onza troy es la unidad estándar para los metales preciosos y pesa algo más de 31 gramos.

Pekín lleva ya veinte meses consecutivos ampliando sus reservas de oro. Es la racha de compras más larga al menos desde 2015.

Aun así, el valor de las reservas cayó con fuerza. A finales de junio se situaba en 303.720 millones de dólares, un acusado descenso frente a los 340.750 millones de mayo.

La causa está en el propio precio del oro. En junio se desplomó casi un 12%, su peor mes desde octubre de 2008, y llegó a caer por debajo de los 4.000 dólares por onza.

Al mismo tiempo, el dólar se fortaleció ante un banco central que parece decidido a devolver la inflación al objetivo del 2%. Los inversores descuentan cada vez más un periodo prolongado de tipos de interés elevados, una mala noticia para un activo que no genera rendimiento por sí mismo.

Tras siete semanas consecutivas en rojo, el metal precioso cerró por fin la semana pasada con ganancias. La cotización ha subido con fuerza sobre todo después del decepcionante informe de empleo, aunque la caída del desempleo, a primera vista, haga pensar lo contrario . Quizá el banco central tenga que intervenir antes de lo previsto inicialmente.

Los bancos centrales siguen acumulando oro

Pese a la caída de la cotización, la demanda de los bancos centrales se mantiene firme. Según una encuesta reciente del World Gold Council, nunca antes tantos bancos centrales habían mostrado su intención de aumentar sus reservas de oro.

Detrás de esa estrategia hay una lógica clara. El oro no depende de nadie. No es la deuda de otro país ni se apoya en un banco, un Gobierno o un sistema de pagos.

Eso quedó dolorosamente claro en 2022, cuando los países occidentales congelaron las reservas exteriores del banco central ruso. Para muchos países fue una llamada de atención: los activos en dólares o euros pueden volverse inaccesibles de un día para otro en una crisis política.

El oro guardado en sus propias cámaras acorazadas no tiene ese riesgo. Por eso los bancos centrales utilizan el metal precioso para diversificar sus reservas y reducir su dependencia del dólar estadounidense.

China es el actor más destacado en esta tendencia, aunque las cifras oficiales quizá no cuenten toda la historia. Los analistas especulan desde hace años con que Pekín posee mucho más oro del que declara.

Según algunas estimaciones independientes, las reservas reales podrían incluso duplicar las oficiales. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de ello.

En cualquier caso, sí queda claro que China está aprovechando la bajada del precio del oro para comprar con decisión.

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