El dólar estadounidense amenaza con convertirse en el gran perdedor de la llamativa intervención del Departamento del Tesoro en el mercado de bonos. Washington comprará más deuda pública a largo plazo para aliviar la presión sobre unos tipos que se han disparado. Según varios inversores, la medida tiene un coste: un dólar más débil.
Ese movimiento ya se aprecia en el mercado. El dólar cayó el miércoles casi un 0,9% y hoy se mantiene en esos niveles. Entre las divisas que ganaron terreno figuran el euro y el yen japonés.
Los rendimientos bajaron con fuerza ayer, pero hoy han vuelto a repuntar. Y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha dicho de inmediato que actuará con más contundencia.
Por qué el dólar se ve afectado
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el miércoles que al menos duplicará las recompras previstas de bonos del Tesoro con vencimientos de entre diez y treinta años. El anuncio llegó después de que la rentabilidad de la deuda a 30 años subiera hasta su nivel más alto desde 2007.
Con ello, Washington intenta sobre todo reducir la tensión en el mercado de bonos. Pero si el Gobierno estadounidense trata de controlar de forma más activa los tipos a largo plazo, el atractivo del dólar puede verse mermado.
El mecanismo es relativamente sencillo. Los inversores extranjeros compran bonos estadounidenses, entre otras razones, por su rentabilidad. Si los tipos a largo plazo bajan, ese rendimiento resulta menos atractivo frente a otras inversiones. Como consecuencia, también puede disminuir la demanda de dólares.
“El dólar es, sin duda, la principal víctima”, afirma Gerald Gan, director de inversiones de Reed Capital. Según explica, ampliaría la diversificación de sus inversiones fuera de la divisa estadounidense.
Amir Anvarzadeh, de Asymmetric Advisors, tampoco cree que Washington esté intentando deliberadamente depreciar el dólar. En su opinión, la prioridad es estabilizar los tipos. “Pero el sacrificado es el dólar”, sostiene.
La preocupación por la deuda de EE. UU. no desaparece
La intervención no surge de la nada. Los tipos a largo plazo en Estados Unidos han subido con fuerza en los últimos días porque los inversores exigen una mayor compensación por prestar dinero a Washington durante décadas.
Detrás hay varias preocupaciones. La deuda pública estadounidense sigue creciendo, los déficits presupuestarios continúan siendo elevados y la inflación sigue siendo un riesgo. Al mismo tiempo, también aumenta la demanda de capital por parte de las empresas, entre otros motivos por las enormes inversiones en inteligencia artificial y centros de datos.
Todo ello presiona al mercado de bonos. El Departamento del Tesoro puede generar temporalmente más demanda de deuda pública a largo plazo con recompras de mayor tamaño, pero eso no elimina los problemas de fondo.
Por eso, algunos inversores interpretan la medida como un punto de inflexión importante. Washington parece dispuesto a intervenir de forma más activa cuando los costes de financiación suben demasiado.
Según Andrew Canobi, de Franklin Templeton, la conclusión es que Estados Unidos parece dispuesto a “sacrificar algo de fortaleza del dólar” para mantener mejor bajo control los tipos a largo plazo.
Los tipos a largo plazo repuntan y Bessent responde de inmediato
Los rendimientos de la deuda a largo plazo han recuperado hoy buena parte de la caída registrada ayer. Con ello, el mercado indica que esta medida no basta para hacer desaparecer los problemas fundamentales.
Bessent acaba de afirmar que las recompras “al menos se duplicarán”. “Tenemos una amplia caja de herramientas, así que ya veremos”, añadió. Por ahora, sus palabras apenas han movido el mercado de bonos, pero vuelven a mostrar la importancia que conceden a evitar que esos tipos sigan subiendo.
Un dólar más débil puede favorecer a Bitcoin y al oro
La presión sobre el dólar también puede tener consecuencias fuera del mercado de divisas. Cuando la moneda estadounidense se debilita y los tipos a largo plazo bajan, otros activos pueden resultar más atractivos. Es el caso del oro, pero también de Bitcoin (BTC).
Ese efecto ya se vio el miércoles. Tras el anuncio del Departamento del Tesoro estadounidense, los tipos a largo plazo cayeron y el dólar perdió terreno. Al mismo tiempo, el precio de Bitcoin se disparó. El oro también puede beneficiarse si los inversores buscan diversificar una mayor parte de su patrimonio fuera del dólar.
Las divisas tradicionales también pueden salir beneficiadas. Los expertos del mercado ven oportunidades, entre otras, para el yen japonés, el franco suizo y el euro si el dólar sigue debilitándose.
Aun así, esto no significa que la posición del dólar esté en peligro inmediato. La divisa sigue desempeñando un papel central en el sistema financiero mundial y Estados Unidos continúa atrayendo grandes flujos de capital extranjero, en parte gracias a las enormes inversiones en inteligencia artificial.
A más largo plazo, la clave será si Washington tiene que intervenir con más frecuencia para contener los elevados costes de financiación. Si los inversores perciben que se acepta un dólar más débil como parte de ese proceso, el interés por alternativas como el oro y Bitcoin podría seguir aumentando.
Bessent promete intervenir más si vuelve a subir la rentabilidad de los bonos
Bessent está dispuesto a ampliar aún más las recompras de deuda pública estadounidense, mientras el Gobierno de Trump trabaja en un nuevo plan presupuestario.
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