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El Gobierno de Estados Unidos ha intervenido de forma inesperada en el mercado de bonos. El Departamento del Tesoro duplicará, como mínimo, las recompras de deuda pública a largo plazo. La medida llega después de que la rentabilidad de los bonos estadounidenses a 30 años alcanzara esta semana su nivel más alto desde 2007.

El anuncio tuvo un efecto inmediato. Las rentabilidades de la deuda pública estadounidense cayeron en todos los tramos. La del bono a 30 años llegó a bajar 9 puntos básicos, hasta el 5,19%.

Bessent duplica la recompra de bonos públicos a largo plazo

El momento elegido llama la atención. Hace apenas dos semanas, el Departamento del Tesoro presentó su plan de recompras para este trimestre. Hoy ha anunciado una modificación inesperada.

El Departamento duplicará, como mínimo, el tamaño de las operaciones de recompra de bonos públicos con vencimientos de entre diez y treinta años. El programa busca mejorar la liquidez para que estos títulos puedan negociarse con mayor facilidad.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya señaló el año pasado el programa de recompras como una de las herramientas que su departamento puede utilizar cuando surgen disfunciones en el mercado de deuda pública estadounidense.

Según John Briggs, responsable de estrategia de tipos de interés de Estados Unidos en Natixis North America, lo más relevante es el momento del anuncio.

“La clave está en el momento”, señaló Briggs. A su juicio, no parece casual que las recompras se incrementen justo después del fuerte repunte de las rentabilidades a largo plazo. La medida envía, según él, el mensaje de que el Departamento del Tesoro está dispuesto a actuar si los tipos suben demasiado.

La rentabilidad estadounidense a 30 años baja al 5,19%

El anuncio llega después de que la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años volviera a tocar esta semana su nivel más alto desde 2007. Tras conocerse la noticia, el mercado de bonos giró con rapidez. La rentabilidad del bono del Tesoro a 30 años llegó a caer 9 puntos básicos, hasta el 5,19%.

Al mismo tiempo, los inversores se preparan para una subasta de 16.000 millones de dólares en nuevos bonos del Tesoro estadounidense con vencimiento a veinte años.

El propio Departamento del Tesoro afirma que el aumento de las recompras pretende seguir apoyando la liquidez en el tramo largo del mercado de bonos. Según el organismo, existe un elevado interés por parte de los participantes del mercado, como demuestra el gran volumen de bonos ofrecidos en operaciones de recompra anteriores.

La medida inesperada de Bessent llega, por tanto, en un momento delicado. Las rentabilidades a largo plazo en Estados Unidos han subido con fuerza y el Departamento del Tesoro muestra ahora su disposición a utilizar su programa de recompras de forma más rápida y con mayor alcance para respaldar el funcionamiento del mercado de bonos.

Unos tipos más altos implican mayores costes por intereses, lo que agrava el déficit. Ese déficit, a su vez, debe cubrirse con nuevas emisiones de bonos. La montaña de deuda se ha disparado en los últimos años hasta superar los 40 billones de dólares, y la preocupación por su sostenibilidad es una de las principales razones por las que los inversores exigen una mayor compensación.

Los inversores también descuentan una inflación más elevada, mientras las compañías de inteligencia artificial acuden masivamente a ese mismo mercado de bonos para captar financiación. Una mayor demanda de capital implica un precio del dinero más alto. Y ese precio es la referencia para cualquier otra inversión, ya sean acciones, oro o Bitcoin (BTC).

A corto plazo, la recompra supone precisamente un coste, porque los bonos antiguos con cupones bajos se sustituyen por deuda más cara. Pero si las rentabilidades bajan, cada emisión que Washington realice después resultará más barata.

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