La victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos también afecta a las empresas de Elon Musk. Las acciones de Tesla y SpaceX perdieron alrededor de un 2% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión. A los inversores les preocupan las consecuencias del nuevo equilibrio de poder en Washington para los planes del multimillonario.

Las dudas se centran, sobre todo, en una posible fusión entre Tesla y SpaceX. Con la mayoría en el Congreso, los demócratas podrán reforzar la supervisión de las empresas de Musk y de sus grandes inversiones en inteligencia artificial. Esto podría retrasar los planes de fusión.

Tesla y SpaceX caen tras el resultado electoral

Las acciones de Tesla y SpaceX sufrieron presiones a la baja durante la noche del martes, a medida que se conocían los primeros resultados electorales en Estados Unidos. Ambas compañías perdieron alrededor de un 2% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión.

Conforme avanzaba la noche, se fue perfilando el alcance de la victoria demócrata. El partido logró la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, lo que deja al presidente Donald Trump sin el control del Congreso.

Para Elon Musk, el resultado supone un duro revés. El máximo responsable de Tesla se volcó en el apoyo a Trump y a los republicanos y destinó casi 450 millones de dólares a sus campañas antes de las elecciones.

Musk se implicó especialmente en Texas para derrotar a los demócratas. Pese a ello, James Talarico logró allí una victoria histórica en las elecciones al Senado. Durante la campaña, Musk y Talarico mantuvieron un enfrentamiento público. Musk financió la campaña del rival republicano de Talarico, Ken Paxton, y atacó repetidamente al demócrata en X. Talarico, por su parte, acusó a Musk de intentar comprar influencia política.

Las caídas llegan, además, tras un periodo de fuertes subidas para Tesla. Desde el mínimo de finales de julio, sus acciones habían avanzado alrededor de un 34%, impulsadas en parte por el optimismo en torno a la inteligencia artificial y una posible fusión con SpaceX. Son precisamente esos planes los que ahora afrontan nuevas incertidumbres.

La megafusión de Tesla y SpaceX, bajo presión

Para los inversores, la principal incertidumbre gira en torno a una posible fusión entre Tesla y SpaceX. Musk estudia unir sus dos compañías, pero la victoria demócrata puede complicar esos planes.

Ambas empresas están invirtiendo con fuerza en inteligencia artificial. Además de los coches eléctricos, Tesla apuesta cada vez más por los vehículos autónomos y los robots, mientras que SpaceX opera en el sector espacial, las comunicaciones por satélite y la IA. La unión de ambas permitiría a Musk crear una de las mayores compañías del mundo.

Los planes de fusión siguen en una fase exploratoria. No hay un acuerdo definitivo, aunque los inversores llevan tiempo contemplando la posibilidad de un anuncio.

El control demócrata del Congreso puede traducirse en una mayor supervisión de las empresas de Musk. Los demócratas pueden impulsar investigaciones sobre los efectos de una fusión en la competencia y presionar a los reguladores implicados. El Congreso no puede bloquear la operación por sí solo, pero sí dificultar o retrasar el proceso.

De forma interna, se baraja un posible anuncio en el primer semestre de 2027. Con ese calendario, Musk buscaría disponer de tiempo suficiente para cerrar la fusión mientras Trump siga en la presidencia.

Los demócratas ganan influencia sobre las empresas de Musk

La incertidumbre para Musk también aumenta más allá de la posible fusión.

SpaceX salió a Bolsa a principios de este año y ya alcanza una capitalización bursátil de unos 1,9 billones de dólares. La compañía obtiene miles de millones de dólares de contratos con el Gobierno estadounidense, entre otros ámbitos, en el sector espacial y la defensa.

Con los demócratas al frente de comisiones clave del Congreso, esos contratos y los vínculos de Musk con la Administración Trump pueden ser objeto de investigaciones más exhaustivas.

Los inversores también temen que los demócratas sometan a un mayor escrutinio la rápida expansión de los centros de datos para IA. Tanto Tesla como SpaceX invierten miles de millones en nuevas tecnologías, aunque muchos de esos proyectos todavía generan pocos ingresos.

Aun así, el resultado electoral no implica necesariamente que Musk deba renunciar a sus planes. Trump sigue siendo presidente y puede vetar nuevas leyes. Además, las primeras reacciones bursátiles podrían ser transitorias.

Para los inversores, la principal incógnita sigue siendo cuánto tardarán Tesla y SpaceX en transformar sus grandes inversiones en mayores ingresos. La incertidumbre política añade ahora un riesgo más.

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