Las acciones de Tesla cayeron este jueves alrededor de un 12%. Los inversores reaccionaron con inquietud al beneficio inferior a lo esperado, al flujo de caja negativo y al fuerte aumento de las inversiones en inteligencia artificial, robótica y vehículos autónomos.

El deterioro del clima bursátil también juega en contra de Tesla. El precio del petróleo se acerca a los 100 dólares por barril, mientras suben el dólar estadounidense y los tipos de interés. En este contexto, los valores tecnológicos con valoraciones elevadas son especialmente vulnerables.
El beneficio de Tesla queda muy por debajo de lo esperado
Tesla registró en el segundo trimestre un beneficio ajustado de 33 centavos de dólar por acción. Los analistas esperaban de media unos 50 centavos. Los ingresos, en cambio, alcanzaron los 28.240 millones de dólares, por encima de las previsiones.
El beneficio decepcionante muestra que Tesla tiene dificultades para convertir sus sólidas cifras de ventas en mayores ganancias. La compañía entregó en el último trimestre un récord de 480.126 vehículos. Gracias a ello, los ingresos de la división de automóviles aumentaron un 23%, hasta 20.520 millones de dólares.
Sin embargo, los márgenes se quedaron cortos. El margen bruto de la división de automóviles, excluidos los ingresos por créditos de emisiones, se situó en el 16,3%. Los analistas esperaban un 19,4%. Además, según las cifras facilitadas, el resultado operativo cayó un 57% frente al mismo periodo del año anterior.
Newsbit ya informó el miércoles de que las cifras de Tesla habían decepcionado con fuerza. En la negociación posterior al cierre, el impacto se limitó entonces a unos pocos puntos porcentuales. Tras la apertura de Wall Street, la presión vendedora aumentó rápidamente.
El elevado gasto en IA provoca un flujo de caja negativo
La principal preocupación de los inversores gira en torno a las enormes inversiones de Tesla. El gasto de capital aumentó en el segundo trimestre un 142%, hasta 5.790 millones de dólares.
Tesla prevé gastar este año más de 25.000 millones de dólares. Ese dinero se destinará, entre otros ámbitos, a centros de datos, inteligencia artificial, el robot Optimus, el Cybercab y la expansión del servicio Robotaxi.
Como consecuencia de ese elevado gasto, el flujo de caja libre fue negativo en 1.090 millones de dólares. Fue el primer flujo de caja libre negativo en más de dos años. Aun así, el déficit fue menor que los 3.640 millones de dólares que esperaban los analistas.
El consejero delegado, Elon Musk, intentó rebajar las preocupaciones durante la presentación de resultados.
“Este es un año de enormes gastos de capital. Confío en que todo aquello en lo que estamos invirtiendo generará rendimientos extraordinarios”, afirmó Musk.
Por ahora, los inversores tienen que apoyarse sobre todo en esa promesa. Buena parte de la elevada valoración de Tesla se basa en ingresos futuros procedentes de taxis autónomos, inteligencia artificial y robots humanoides. El negocio tradicional de automóviles vuelve a crecer, pero genera menos beneficios de lo previsto.
El petróleo, el dólar y los tipos aumentan la presión sobre Tesla
La caída de la cotización no se explica de forma aislada. El precio del petróleo subió con fuerza el jueves por las nuevas tensiones en Oriente Medio. El Brent llegó a situarse brevemente por encima de los 100 dólares por barril.
Un petróleo más caro puede reavivar la inflación. Por ello, los inversores contemplan la posibilidad de tipos de interés más altos por parte de la Reserva Federal estadounidense. La rentabilidad del bono del Tesoro de Estados Unidos a diez años subió hasta alrededor del 4,7%. El índice del dólar también avanzó cerca de un 0,2%.
La subida de los tipos afecta especialmente a las empresas tecnológicas cuya mayor parte de beneficios esperados se sitúa lejos en el futuro. Con tipos más altos, esos ingresos futuros valen menos. Tesla se ve así golpeada por partida doble: invierte miles de millones en proyectos que solo deberían generar ingresos más adelante, mientras su rentabilidad actual está bajo presión.
Además, la fortaleza del dólar puede perjudicar a las empresas estadounidenses que obtienen una parte importante de sus ingresos fuera de Estados Unidos. Los ingresos en el extranjero valen menos al convertirse a dólares.
Alphabet afrontó el jueves preocupaciones similares. La matriz de Google perdió alrededor de un 6% después de elevar sus inversiones previstas a entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. Pese al fuerte crecimiento de Google Cloud, los inversores se centraron sobre todo en los costes de la carrera por la IA y en el flujo de caja libre negativo.
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