La presión sobre ASML aumenta a medida que China invierte miles de millones en desarrollar su propia industria de semiconductores. Las restricciones a la exportación impuestas por Estados Unidos y Países Bajos buscan impedir que China acceda a la tecnología de chips más avanzada. Al mismo tiempo, esas medidas están dando a las empresas chinas un fuerte incentivo para crear sus propias alternativas.

Esa tendencia empieza a hacerse cada vez más visible. Las compañías chinas de semiconductores están captando grandes sumas entre los inversores y trabajan en tecnologías que, con el tiempo, podrían competir con las máquinas de ASML. Para la empresa neerlandesa hay mucho en juego: alrededor de una quinta parte de sus ingresos procede de China.

Las empresas chinas de chips captan miles de millones

El sector chino de semiconductores vive en 2026 su año bursátil más activo hasta la fecha. Uno de los ejemplos más llamativos es el fabricante de memorias CXMT. La compañía recaudó más de 7.000 millones de euros en su salida a bolsa en Shanghái. En su primera sesión, la acción se disparó un 466%.

También el fabricante de memorias YMTC ha anunciado su intención de salir a bolsa. El productor de maquinaria para chips Dongfang Jingyuan quiere hacer lo mismo. Todo ello encaja con la estrategia de Pekín para reducir la dependencia de China de la tecnología estadounidense y europea de semiconductores.

Para lograrlo hace falta mucho capital. Llama la atención que la rentabilidad no siempre sea el factor decisivo. De las 49 nuevas solicitudes de salida a bolsa presentadas en el mercado tecnológico de Shanghái durante la primera mitad de 2026, alrededor de la mitad correspondía a empresas con pérdidas.

Según Paul Triolo, vicepresidente sénior para China y tecnología en DGA-Albright Stonebridge, Pekín acepta esa situación cuando las empresas pueden ocupar una posición importante en la cadena de valor de los semiconductores.

“Cuando se trata de eslabones críticos de la cadena de suministro, Pekín está dispuesto a hacer excepciones y apoyar a compañías que aún no son plenamente rentables”, afirma Triolo.

Además, varias de las empresas que ahora buscan captar capital, entre ellas YMTC y Dongfang Jingyuan, figuran en listas de sanciones de Estados Unidos. Eso limita su acceso a tecnología occidental. China intenta cubrir cada vez con más determinación ese vacío por sus propios medios.

Los controles a la exportación pueden crear nuevos competidores para ASML

Ahí es precisamente donde surge un problema complejo para ASML. Los controles a la exportación limitan ahora su capacidad para vender determinadas máquinas a clientes chinos. Al mismo tiempo, aceleran el desarrollo de alternativas chinas.

Paul Verhagen, investigador del Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, sostiene que el antiguo modelo de ASML queda así bajo presión.

“ASML tenía, desde una lógica neoliberal, una gallina de los huevos de oro. Era la única con un monopolio sobre una tecnología crucial”, señala. Según Verhagen, ese modelo funcionaba mientras la tecnología podía circular por el mundo con relativa libertad. Las tensiones geopolíticas han cambiado esa realidad.

“Los mercados que necesita ASML son mercados globales. Cuanto más se recortan, mayor se vuelve el problema”.

Verhagen considera, además, que las restricciones a la exportación han despertado a China. Mientras los fabricantes chinos podían comprar máquinas de ASML, la necesidad de invertir miles de millones en una alternativa propia a las máquinas EUV más avanzadas era menor.

“Pero los controles a la exportación les han dado el motivo para hacerlo. Y lo están haciendo. Están utilizando toda la capacidad industrial estatal de China”.

Triolo tampoco cree que los controles a la exportación puedan frenar a largo plazo el avance chino. A su juicio, las empresas chinas pueden reducir la distancia mediante innovación, experiencia acumulada y, posiblemente, robo de propiedad intelectual.

La competencia china es el mayor riesgo para ASML

Para ASML, la presión llega así por dos frentes. La compañía puede vender con menos libertad en China, mientras sus competidores chinos ganan experiencia con mayor rapidez.

Según Michael Roeg, analista de Degroof Petercam, ese segundo problema es, en última instancia, la mayor amenaza.

“El desarrollo interno de China supone un riesgo mucho mayor que las restricciones a la exportación. Incluso si no pudiera enviarse ninguna máquina más a China, el crecimiento allí se detendría y tendría que venir de otros mercados. ASML seguiría beneficiándose. Pero si los chinos se vuelven más competitivos por sí mismos, esa amenaza es mucho más relevante”.

Desde el punto de vista tecnológico, China aún va por detrás. Marc Hesselink, analista de ING, no espera que ASML pierda mucha cuota de mercado a corto plazo si desaparecieran las restricciones a la exportación. En su opinión, la calidad de las máquinas neerlandesas sigue siendo claramente superior. También resultan más favorables los costes totales para los clientes a la hora de utilizarlas.

Sin embargo, nuevas restricciones estadounidenses podrían hacer que esa brecha se redujera con mayor rapidez. La llamada Match Act podría prohibir a ASML vender y mantener también máquinas menos avanzadas para determinados clientes chinos. La ley se ha retrasado, pero aún no ha quedado descartada.

El banco de inversión Jefferies también señaló informaciones según las cuales la china Shanghai Yuliangsheng suministra sistemas de litografía de inmersión a grandes fabricantes de chips como SMIC, Hua Hong y CXMT. Esas máquinas son actualmente menos avanzadas que los sistemas de ASML.

Aun así, nuevas restricciones a la exportación podrían obligar a los fabricantes chinos de chips a utilizar maquinaria local. Con ello, los fabricantes chinos ganarían más clientes, más experiencia práctica y, en última instancia, más capacidad para mejorar su tecnología.

“Por las restricciones a la exportación, los clientes chinos pueden quedarse sin alternativa”, afirma Hesselink. Cuanto mayor sea el número de sistemas chinos que se utilicen realmente, más rápido podrán aprender los fabricantes, según el analista.

Mientras tanto, China sigue siendo un mercado clave para ASML. Alrededor del 20% de los ingresos totales de la compañía procede del país. ASML no quiere anticipar las posibles consecuencias de nuevos controles a la exportación o de la Match Act mientras esas medidas no sean definitivas.

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