SpaceX lleva poco tiempo cotizando en bolsa, pero Wall Street ya discrepa de lleno sobre el valor de la compañía. Una vez finalizado el denominado periodo de silencio tras la salida a bolsa, diecinueve analistas han publicado sus precios objetivo.
Las estimaciones difieren de forma extrema. El precio objetivo más bajo es de 131 dólares y el más alto alcanza los 800 dólares. La mediana se sitúa en torno a los 250 dólares. Por ahora, sin embargo, la acción cotiza a 150 dólares.

Los optimistas ven la infraestructura del futuro
En el extremo más optimista se sitúa Raymond James. El analista Brian Gesuale asigna a SpaceX un precio objetivo de 800 dólares y compara la compañía con los ferrocarriles e internet. A su juicio, SpaceX es una infraestructura esencial sobre la que puede construirse el crecimiento económico del futuro.
Otros bancos también mantienen una visión positiva. Citi emite una recomendación de compra con un precio objetivo de 200 dólares, aunque a más largo plazo ve margen incluso hasta los 900 dólares si Starship tiene éxito.
Morgan Stanley maneja un escenario base de 300 dólares, con un escenario alcista de 600 dólares y uno bajista de 75 dólares. SpaceX no es solo una empresa de cohetes. Los inversores miran a Starlink, Starship, los contratos de defensa, el internet por satélite e incluso posibles centros de datos o capacidad de computación en el espacio.
Quien comparte esa tesis ve en SpaceX una opción sobre varios mercados gigantescos al mismo tiempo.
Los escépticos consideran absurda la valoración
En el extremo inferior se encuentra MoffettNathanson. La analista Julie Zhu mantiene una recomendación neutral y un precio objetivo de 131 dólares. Eso implicaría una caída de alrededor del 18%.
Según MoffettNathanson, no existe un modelo financiero creíble que pueda sostener una valoración de unos 2 billones de dólares. Para sus analistas, la compañía estaría siendo valorada como si actividades futuras, que aún no existen, fueran ya casi seguras.
También califican de absurda la estimación de un mercado total de 30 billones de dólares. A ello se suma otro riesgo: la regulación. SpaceX ocupa una posición dominante en los lanzamientos. A largo plazo, eso podría traducirse en un mayor escrutinio, especialmente si la empresa gana aún más peso en los ámbitos espacial, de comunicaciones y de defensa.
Starship será la próxima prueba
La enorme brecha entre 131 y 800 dólares muestra lo difícil que resulta valorar SpaceX. La acción es en parte la de una empresa de crecimiento ya probada y en parte una apuesta futurista.
El próximo catalizador relevante será la nueva prueba de Starship prevista para este mismo mes. Un ensayo exitoso podría dar más argumentos a los optimistas. Un fracaso, en cambio, podría aumentar las dudas sobre los plazos, los costes y la valoración.
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