Porsche vende cada vez menos coches, pero aun así consigue ganar mucho más. El popular Porsche 911 es el principal sostén del fabricante alemán de deportivos. Sin embargo, sus problemas están lejos de resolverse. La compañía prevé recortar miles de empleos y subir considerablemente el precio de sus deportivos más caros.

Porsche vuelve a ganar más de mil millones gracias al 911

Porsche ha logrado mejorar notablemente su rentabilidad en los nueve primeros meses de 2026. El beneficio operativo del grupo ascendió a 1.740 millones de euros, frente a los apenas 40 millones del mismo periodo del año anterior.

Lo llamativo es que esta mejora se produjo pese a que la facturación cayó de 26.900 millones a 25.300 millones de euros. Las ventas de vehículos también siguieron bajo presión.

El margen operativo de la división de automóviles se situó en el 6,9 por ciento, frente al 0,2 por ciento de un año antes. Esto significa que, pese a vender menos, Porsche vuelve a obtener una rentabilidad considerablemente mayor de su actividad.

Un modelo en particular desempeña un papel clave en esta recuperación: el Porsche 911.

Mientras las ventas totales de la marca retroceden, la demanda de este emblemático deportivo se mantiene sólida. Destacan especialmente las versiones más caras, como las GTS, Turbo y GT, que ofrecen a Porsche márgenes elevados.

Las buenas ventas de estas versiones exclusivas ayudan a compensar las dificultades de otras áreas del negocio.

Porsche mantiene así sus previsiones para el conjunto de 2026. La compañía espera una facturación de entre 35.000 y 36.000 millones de euros y un margen operativo para el grupo de entre el 5,5 y el 7,5 por ciento.

El fabricante muestra así su confianza en el último trimestre del año, aunque las previsiones de ingresos de los analistas apenas superan por ahora el extremo inferior de esa horquilla.

Porsche recortará más de 9.000 empleos

La recuperación del beneficio oculta una realidad menos favorable. Porsche sufre un fuerte retroceso en China, que durante años fue uno de sus principales mercados.

Los aranceles estadounidenses y los costosos cambios de estrategia en torno al coche eléctrico también lastran los resultados.

A ello se suma que las fábricas y los departamentos de desarrollo de Porsche están dimensionados para volúmenes de ventas mucho mayores. Al venderse menos vehículos, aumenta el coste por unidad producida.

Por ello, el consejero delegado, Michael Leiters, quiere acometer un ajuste profundo.

Porsche prevé suprimir más de 9.000 puestos de trabajo y reducir un 40 por ciento el número de cargos directivos.

Leiters también quiere reorganizar la compañía para que pueda cubrir sus costes con unas ventas anuales de alrededor de 200.000 vehículos. El objetivo es reducir su dependencia de los grandes volúmenes de producción.

También se reducirá el gasto en el desarrollo de nuevos vehículos. Porsche quiere concentrarse en menos proyectos y dar prioridad a los modelos con mayores márgenes de beneficio.

Es un cambio importante para un fabricante que durante años se benefició de una demanda creciente, especialmente en China. Ahora que ese crecimiento ha desaparecido, Porsche debe revisar toda su estructura de costes.

Porsche prevé subir un 20 por ciento el precio de sus deportivos más caros

Los recortes son solo el primer paso. Una vez que haya recuperado el control de los costes, Porsche quiere centrarse aún más en el segmento más exclusivo del mercado del automóvil.

Esa estrategia también implica precios más altos. Porsche quiere encarecer alrededor de un 20 por ciento sus deportivos más exclusivos.

Además, los clientes tendrán más opciones para personalizar sus vehículos. Porsche también quiere ampliar la oferta de versiones especiales para circuito.

El fabricante estudia incluso nuevos modelos que se situarían por encima del 911. Con ellos busca atraer a clientes dispuestos a pagar más por la exclusividad y las prestaciones.

El 911 ilustra el atractivo de esta estrategia. Incluso con la caída de las ventas totales de vehículos, la demanda de las versiones más caras de este modelo se mantiene firme.

Sin embargo, este deportivo no puede resolver todos los problemas. Porsche acusa, entre otras dificultades, la pérdida de ventas de determinadas versiones del Macan y del 718 con motor de combustión, mientras sus fábricas siguen dimensionadas para producir más vehículos.

Por eso, los próximos trimestres serán importantes. Porsche debe mantener un nivel de beneficios suficiente mientras recorta miles de empleos, reduce los costes de desarrollo y se prepara para un futuro en el que aspira a vender menos coches, pero a ganar más por cada uno.

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