SpaceX quiere financiar con deuda una compra masiva de chips de Nvidia. La compañía aeroespacial y de inteligencia artificial dirigida por Elon Musk necesita cada vez más capacidad de procesamiento para su división de IA. Y la firma encargada de organizar la financiación ya colabora con la propia Nvidia.

SpaceX busca 40.000 millones de dólares para comprar chips

La agencia Bloomberg informó anoche, citando a fuentes conocedoras de las conversaciones, de que SpaceX negocia con bancos e inversores una financiación de unos 40.000 millones de dólares. Sería una de las mayores operaciones de financiación mediante deuda destinadas a la IA.

Las conversaciones se encuentran en una fase inicial y podrían no prosperar. Según el Financial Times, la operación incluiría 10.000 millones de dólares en préstamos bancarios y 30.000 millones en bonos con grado de inversión, una calificación que indica una buena solvencia crediticia.

Según el diario, Apollo Global Management lideraría la operación, que debería cerrarse en 2027. Bloomberg señala que la gestora Pimco también estudia participar.

La noticia no entusiasmó a los inversores. Las acciones de SpaceX (SPCX) cayeron un 1,2% en las operaciones posteriores al cierre, hasta los 169,79 dólares. Nvidia (NVDA) registró una ligera subida.

Colossus 2 dispara la demanda de chips

Los fondos servirían para cubrir las necesidades de chips de xAI, la división de IA de SpaceX que desarrolla el asistente conversacional Grok. Musk escribió el mes pasado en X que el centro de datos Colossus 2, situado cerca de Memphis, funciona con 110.000 chips GB200 y 440.000 GB300 de Nvidia.

Una semana después estaba prevista la incorporación de otros 220.000 GB300, a los que se sumarían 220.000 más en noviembre. Una tercera remesa llegaría a finales de diciembre, si todo sale bien, según matizó Musk.

Si se cumplen esos planes, el conjunto pasará de 550.000 a unos 1,2 millones de chips: más del doble antes de que termine el año.

El circuito de la financiación

La participación de Apollo no es casual. La firma forma parte de un grupo de entidades de Wall Street que Nvidia (NVDA) reunió en agosto para captar 500.000 millones de dólares destinados a infraestructuras de IA.

El grupo se comprometió entonces a crear grandes fondos de financiación específicos con condiciones atractivas para los clientes de Nvidia.

Es comparable a un concesionario que facilita préstamos a sus clientes a través de un banco con el que colabora. Las cifras de ventas son buenas, pero parte de esa demanda se sostiene con crédito.

¿Dónde está el riesgo?

El riesgo recae primero en SpaceX y después en Nvidia. SpaceX se endeuda para comprar chips que pierden valor con rapidez, mientras la deuda permanece. Y si se agota el flujo de financiación de Wall Street, Nvidia perderá parte de sus compradores.

El propio Colossus 2 ilustra la rapidez con la que los chips quedan obsoletos. El conjunto aún funciona en parte con los GB200, pero Musk ya compra principalmente su sucesor, el GB300. Entretanto, los intereses y la devolución de la deuda siguen pendientes de pago.

Para Nvidia y Apollo, el beneficio es doble: la primera vende más chips y la segunda obtiene ingresos por los intereses.

La deuda destinada a financiar chips también crece en otras empresas. La semana pasada, el consorcio bancario del fabricante de chips Broadcom comenzó a captar 60.000 millones de dólares para financiar compras de chips de compañías como Anthropic, especializada en IA.

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