Wall Street volvió a sufrir el miércoles la presión del mercado de bonos. El S&P 500 cayó un 0,2 por ciento y se alejó del récord alcanzado el día anterior. El Dow perdió más de 340 puntos, mientras que el Nasdaq también cerró con una caída del 0,2 por ciento.

El principal motivo volvió a ser el repunte de los tipos de interés. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años subió al 5,365 por ciento, su nivel más alto desde abril de 2002. La del bono a treinta años llegó al 5,732 por ciento.
Los tipos más altos afectan a cada vez más sectores
Los segmentos del mercado más sensibles al encarecimiento de la financiación son los más perjudicados. El sector industrial figura entre los de peor comportamiento esta semana, en línea con la tendencia de los últimos días. Las empresas que dependen en gran medida de la financiación externa afrontan cada vez más dificultades a medida que suben los tipos a largo plazo.
Aun así, buena parte de Wall Street mantiene por ahora el optimismo.
El motivo es el fuerte crecimiento de los beneficios que siguen registrando muchas tecnológicas. Según FactSet, se prevé que los beneficios de las empresas del S&P 500 crezcan en torno al 30 por ciento en el tercer trimestre. Sería el tercer trimestre consecutivo con un aumento superior al 25 por ciento.
Muchos inversores consideran que, si las empresas cumplen esas previsiones, el crecimiento de los beneficios podría bastar para compensar por ahora el impacto de los tipos elevados.
El petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares
Al mismo tiempo, la situación geopolítica añade incertidumbre. El Brent subió el jueves hasta unos 102 dólares por barril, mientras que el WTI cotizaba en torno a los 89 dólares.

La subida se produjo tras conocerse informaciones de que Estados Unidos vuelve a considerar operaciones militares a gran escala contra Irán. A ello se suma un nuevo aumento de las tensiones en Arabia Saudí y el estrecho de Ormuz.
La temporada de resultados marcará el rumbo del mercado
El mercado llega así a un momento clave. Los tipos de interés se sitúan en niveles no vistos en más de veinte años. Al mismo tiempo, el petróleo sigue caro y las condiciones de financiación son cada vez más restrictivas.
La cuestión ahora es si la fortaleza de los beneficios empresariales puede seguir compensando estas presiones. Si su crecimiento se mantiene en torno al 30 por ciento y las empresas presentan perspectivas sólidas, la subida bursátil podría continuar.
Pero si las previsiones de beneficios empiezan a deteriorarse mientras los tipos siguen por encima del 5 por ciento, el mercado perderá uno de sus principales apoyos. Por eso, en las próximas semanas la atención se centrará en si el crecimiento de los beneficios es lo bastante sólido para sostener las cotizaciones con estos niveles de tipos.
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