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Palantir es uno de los grandes ganadores de la era de la inteligencia artificial. La compañía de datos se ha convertido en un gigante bursátil de unos 330.000 millones de dólares y, bajo Donald Trump, pasó a ser uno de los principales proveedores de software del Gobierno de Estados Unidos.

Pero ese mismo éxito empieza ahora a jugar en su contra. Según Financial Times, crece la inquietud entre empleados, clientes e inversores por el rumbo político de Palantir. La empresa está cada vez más vinculada a Trump, a su política migratoria, a aplicaciones militares y al movimiento MAGA en sentido amplio.

Esto puede convertirse en un problema para una compañía que depende de gobiernos, hospitales, empresas y, sobre todo, de un talento técnico escaso.

De enigmática a tóxica

Palantir se fundó tras el 11-S con la idea de ayudar a los gobiernos occidentales en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo. La empresa se hizo un nombre con un software capaz de conectar y analizar grandes volúmenes de datos.

Esa tecnología fue utilizada por organismos de defensa, cuerpos policiales, hospitales y grandes compañías. Durante mucho tiempo, la reputación hermética de Palantir formó parte de su atractivo. La empresa parecía una especie de oráculo capaz de verlo todo y de convertir complejas montañas de datos en poder y eficiencia.

Pero esa mística se ha convertido ahora en un riesgo. Sus críticos ven a Palantir como un símbolo de vigilancia, deportaciones y tecnología bélica. En particular, su trabajo con los servicios migratorios y de defensa de Estados Unidos está en el punto de mira.

Trump impulsó el crecimiento de Palantir

Con Trump, Palantir recibió un fuerte impulso. Varios exempleados acabaron en la Administración y los ingresos procedentes de contratos federales aumentaron con fuerza. La compañía también creció con rapidez en el ámbito comercial. La Bolsa lo recompensó: la acción fue en 2025 una de las grandes vencedoras de Wall Street.

De enorme opmars van Palantir in beeld.
La fuerte subida de Palantir, en el gráfico. Fuente: TradingView

Pero la otra cara es que Palantir se percibe cada vez más como “la empresa de software favorita de Trump”. Su consejero delegado, Alex Karp, no ha hecho mucho por rebajar esa imagen. Define a Palantir como antiwoke, defiende una política migratoria dura y habla abiertamente del papel de la compañía en la guerra.

Para una parte de sus clientes y empleados, eso empieza a ser difícil de justificar.

Los demócratas pueden intensificar la presión

El riesgo político puede aumentar con rapidez. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, podrían obligar a directivos de Palantir a declarar bajo juramento y solicitar documentos internos.

Si después la Casa Blanca también cambia de manos en 2028, Palantir podría enfrentarse a presiones sobre contratos públicos por valor de miles de millones. En Europa también se están cerrando puertas. Gobiernos como los de Suiza, Alemania y Francia miran a Palantir con más recelo, en parte por cuestiones de soberanía y sensibilidad política.

El talento empieza a marcharse

A ello se suma que Palantir compite con OpenAI, Anthropic y otras empresas de inteligencia artificial por los mejores ingenieros. Según el FT, decenas de empleados con experiencia se han marchado a rivales del sector.

Es un riesgo importante, porque la fortaleza de Palantir reside precisamente en sus ingenieros desplegados sobre el terreno: perfiles técnicos que trabajan muy cerca de los clientes y hacen que el software sea útil en la práctica.

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