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Irán ve cómo aumenta la presión sobre su economía. Aunque Estados Unidos ha relajado temporalmente las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní, Teherán apenas logra encontrar nuevos compradores. Más de 58 millones de barriles permanecen ya almacenados en petroleros en alta mar, sin un destino claro.

Según datos de Vortexa y cálculos de Bloomberg, más del 90% de ese crudo aún no tiene destino final. Es un serio problema para Irán, que quiere vender el petróleo antes de mediados de agosto. Después expira el periodo temporal en el que Estados Unidos ha permitido parcialmente las exportaciones como parte de un acuerdo de paz provisional.

Para Irán, la cautela de China supone un golpe especialmente duro. Durante años, el país fue el principal comprador de petróleo iraní, pero la demanda ha caído con fuerza en las últimas semanas.

En particular, las refinerías independientes chinas han reducido de forma notable sus compras. La debilidad de la demanda interna de combustibles ha llevado a muchas plantas a operar a menor ritmo, lo que ha reducido la necesidad de crudo adicional.

Las grandes refinerías estatales tampoco se atreven por ahora con el petróleo iraní. Temen que los bancos sigan siendo reacios a financiar operaciones mientras no esté claro si Estados Unidos levantará definitivamente las sanciones.

Las cifras reflejan con claridad esa prudencia. Según la firma de análisis de mercado Kpler, las importaciones chinas de petróleo iraní cayeron en junio hasta unos 654.000 barriles diarios, menos de la mitad del nivel registrado en mayo. Aun así, la semana pasada se descargó en China al menos un cargamento de crudo iraní.

India también se mantiene por ahora al margen. Aunque el ministro indio de Petróleo habló recientemente con su homólogo iraní, las refinerías estatales aún no han realizado nuevas compras. Ya cuentan con existencias suficientes hasta finales de agosto y, además, esperan mayor claridad sobre las normas de pago estadounidenses.

El tiempo apremia para Irán

Para Irán, vender rápidamente ese petróleo es crucial. Las exportaciones aportan una parte importante de los ingresos públicos y refuerzan la posición negociadora del país en las conversaciones con Washington.

A ello se suma que las sanciones europeas siguen en vigor. Por eso, los seguros y los servicios portuarios para los petroleros iraníes continúan siendo limitados. También existe el riesgo de que Estados Unidos ponga fin antes de tiempo a la relajación temporal de las sanciones si las negociaciones se estancan.

Con todo, no puede descartarse que el crudo acabe encontrando compradores. Según los analistas, las refinerías asiáticas podrían entrar en escena si Irán está dispuesto a ofrecer descuentos importantes. Sobre todo si el precio resulta lo bastante atractivo, la demanda podría repuntar con rapidez.

Exterior de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos en Washington D. C., EE. UU.

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Exterior de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos en Washington D. C., EE. UU.
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