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La demanda estadounidense de Bitcoin (BTC) se mantiene llamativamente débil desde hace ocho semanas. El Coinbase Premium Index, que mide la diferencia de precio entre Coinbase y las plataformas internacionales de criptomonedas, permanece en negativo desde el 6 de mayo. Esto plantea la pregunta de hacia dónde se ha desplazado el capital.

La demanda estadounidense de Bitcoin se queda rezagada

El Coinbase Premium Index se considera un indicador clave de la presión compradora procedente de Estados Unidos. Una lectura positiva significa que Bitcoin cotiza más caro en Coinbase que en las plataformas extranjeras. Por lo general, eso apunta a una demanda relativamente fuerte entre los inversores estadounidenses.

Una lectura negativa, en cambio, muestra que los compradores estadounidenses están menos dispuestos a pagar un precio más alto. El índice acumula ya unas ocho semanas por debajo de cero, su racha negativa más larga en más de un año.

La secuencia comenzó el 6 de mayo, cuando Bitcoin cotizaba en torno a los 81.400 dólares. Desde entonces, el precio ha caído alrededor de un 27%, hasta unos 59.500 dólares. Según datos de CryptoQuant, se trata del periodo negativo ininterrumpido más prolongado desde comienzos de 2025.

A principios de este año ya se observó un patrón similar. Entre mediados de enero y finales de febrero, la prima también se mantuvo en negativo. En ese periodo, Bitcoin cayó de unos 95.500 dólares a 64.000 dólares, una pérdida cercana al 33%.

El capital se desplaza hacia los semiconductores

La débil demanda de Bitcoin coincide con un fuerte repunte de las compañías estadounidenses de chips. Según la firma de análisis Kobeissi Letter, el índice estadounidense de semiconductores supera este año al S&P 500 en 85 puntos porcentuales. Es la mayor ventaja registrada en la primera mitad de un año.

Las empresas de semiconductores representan ya alrededor del 18% de la capitalización total del S&P 500. Además, fueron responsables de casi el 70% de la subida del índice en 2026.

Los flujos hacia ETF también apuntan a un cambio de preferencia. Desde abril, cerca de 12.000 millones de dólares han salido de ETF estadounidenses de oro y Bitcoin. En el mismo periodo, unos 20.000 millones de dólares entraron en ETF que invierten en compañías de semiconductores. Esto refleja una clara correlación negativa.

El mayor ETF de Bitcoin de Estados Unidos, el iShares Bitcoin Trust de BlackRock, contribuyó de forma notable a las salidas en junio. Como consecuencia, los ETF al contado estadounidenses registraron su mes más débil desde el lanzamiento de estos fondos.

Históricamente, Bitcoin suele moverse en paralelo a los valores tecnológicos. Este año, sin embargo, esa relación se ha debilitado. El sector tecnológico siguió avanzando, mientras Bitcoin cayó con fuerza. La diferencia parece explicarse sobre todo por el hecho de que el rally bursátil está sostenido en gran medida por las compañías de chips.

Una vuelta del Coinbase Premium Index por encima de cero podría ser la primera señal de que los inversores estadounidenses vuelven al mercado. Mientras eso no ocurra, la menor demanda desde Estados Unidos podría seguir siendo el principal freno para el precio de Bitcoin.

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