Donald Trump quiere entregar un cheque de 5.000 dólares a cada estadounidense adulto si los republicanos conservan su mayoría en el Congreso de Estados Unidos. El plan costaría al Gobierno estadounidense más de 1 billón de dólares y plantea dudas por el ya elevado nivel de deuda pública y la inflación.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, defiende la propuesta. Según él, el Ejecutivo puede poner en marcha los cheques de forma fiscalmente responsable. Los analistas, sin embargo, se muestran mucho más escépticos.

La Casa Blanca asegura que el plan de Trump va en serio

Hassett subrayó el jueves, en una entrevista con Bloomberg TV, que la propuesta se está estudiando seriamente.

“Podemos hacerlo de una forma fiscalmente responsable”, afirmó Hassett. Según explicó, Trump considera que los estadounidenses deben beneficiarse más del crecimiento económico y del aumento de la prosperidad en Estados Unidos.

Una posible vía sería recurrir a una denominada ley de reconciliación presupuestaria. Este mecanismo permite al partido con mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado aprobar determinadas normas presupuestarias sin necesitar el apoyo de la oposición.

Sin embargo, aún no está claro cómo pretende el Gobierno compensar el enorme coste de los cheques. La factura total podría superar el billón de dólares, en un momento en que Estados Unidos ya afronta una carga de deuda históricamente elevada.

Según Hassett, la financiación deberá negociarse finalmente con el Congreso.

Trump dio a conocer su plan a comienzos de esta semana y lo vinculó a una condición clara. Según su propuesta, los cheques de 5.000 dólares solo se entregarían si los republicanos mantienen su mayoría en el Congreso en las elecciones de mitad de mandato.

Los analistas temen un repunte de la inflación

Que el plan llegue a aplicarse es muy incierto. Figuras republicanas relevantes tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado han reaccionado hasta ahora con cautela.

Los analistas de Evercore ISI consideran incluso que la propuesta tiene pocas posibilidades de prosperar en el Congreso. Señalan sobre todo su enorme coste y el riesgo de que el aumento del gasto público vuelva a avivar la inflación.

Este último punto resulta especialmente delicado tras los últimos datos de inflación en Estados Unidos. Los precios al consumo subieron en agosto un 3,4% interanual. Además, la inflación subyacente mensual fue ligeramente superior a lo previsto.

Hassett insiste, no obstante, en que la inflación sigue mostrando una tendencia de desaceleración si se observa un periodo de tres meses.

La Fed podría volver a subir los tipos

Los datos de inflación elevan ahora la atención sobre la decisión de tipos de la Reserva Federal (Fed) prevista para la próxima semana. Una nueva subida de tipos podría ser necesaria si el banco central considera que la presión inflacionista sigue siendo demasiado elevada.

Por ello, Hassett fue preguntado sobre qué ocurriría si la Fed sube los tipos la próxima semana. Según él, Trump probablemente intervendría en el debate si el banco central adopta una medida contundente en materia de tipos.

“Sospecho que, si la Fed da un paso importante, el presidente tendrá algo que decir al respecto”, señaló Hassett.

La propuesta de los cheques llega así en un momento especialmente sensible. Un paquete de más de 1 billón de dólares podría dar un nuevo impulso a la economía estadounidense, pero al mismo tiempo complicar la lucha contra la inflación, justo cuando la Fed debe decidir de nuevo si es necesaria una subida de tipos.

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