Francia ha recibido una nueva advertencia por el deterioro de sus finanzas públicas. La agencia de calificación Fitch rebajó el viernes la perspectiva de la deuda soberana francesa.

Según Fitch, la elevada deuda pública, la debilidad económica y la inestabilidad política dificultan cada vez más el saneamiento de las cuentas. Mientras tanto, Francia paga cada vez más intereses por su deuda.

Fitch alerta del aumento de la deuda pública francesa

Fitch ha rebajado de estable a negativa la perspectiva de la deuda soberana francesa. La calificación se mantiene por ahora en A+, aunque aumenta el riesgo de una futura rebaja.

La agencia tomó la decisión por sorpresa, fuera de su calendario habitual de revisiones. Según Fitch, la situación financiera se ha deteriorado tanto desde agosto que era necesario adelantar la advertencia.

Preocupan especialmente el débil crecimiento económico, el aumento del gasto en intereses y el elevado déficit público.

Francia lleva años gastando más de lo que ingresa. Fitch prevé que el déficit alcance este año alrededor del 5,4% del PIB.

Según Fitch, frenar el aumento de la deuda pública exige ahora recortes del gasto o subidas de impuestos mucho mayores de lo previsto anteriormente.

Al mismo tiempo, la economía francesa se contrajo inesperadamente un 0,1% en el tercer trimestre. Los economistas habían previsto un ligero crecimiento.

Francia paga cada vez más intereses por su deuda

La preocupación también se refleja en el mercado de bonos. Los inversores exigen una rentabilidad cada vez mayor para prestar dinero al Estado francés.

El diferencial de rentabilidad entre los bonos soberanos franceses y alemanes alcanzó este mes los 1,78 puntos porcentuales, frente a los 0,85 puntos de principios de septiembre.

La deuda soberana alemana se considera relativamente segura dentro de Europa. Por eso, un mayor diferencial indica que los inversores perciben más riesgo al prestar dinero a Francia.

La rentabilidad de la deuda francesa alcanzó este mes su nivel más alto en 24 años. Esto encarece cada vez más la refinanciación de la deuda existente y la emisión de nueva deuda.

Según Fitch, Francia necesita ahora medidas de ajuste equivalentes a alrededor del 3,5% de su PIB para estabilizar la deuda pública. En agosto, la agencia estimaba que bastaría con un 3%.

La división política dificulta el saneamiento de las cuentas

Los problemas financieros llegan en un momento complicado para el Gobierno francés. El país afronta una profunda división política y protestas multitudinarias por el coste de la vida y los servicios públicos.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, pretende reducir el déficit público al 5% el próximo año mediante recortes del gasto y un aumento de los ingresos fiscales.

Sin embargo, el Gobierno carece de mayoría parlamentaria, por lo que no está claro que el proyecto de presupuestos vaya a reunir los apoyos necesarios.

La proximidad de las elecciones presidenciales también dificulta un acuerdo. Los partidos de la oposición mantienen posturas irreconciliables sobre cómo abordar las finanzas públicas.

El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, subrayó el viernes que el país debe aprobar unos presupuestos responsables antes de que termine el año. <Cite ref=»turn154649search0″/>

Fitch no es la única agencia de calificación preocupada. Moody’s mantuvo la semana pasada la nota de Francia, aunque también contempla un posible deterioro.

Fitch prevé revisar de nuevo la calificación crediticia de Francia, a más tardar, a finales de febrero de 2027. Hasta entonces, la clave será comprobar si el Gobierno logra reunir los apoyos necesarios para reducir el déficit público.

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