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El S&P 500 cotiza con ligeras caídas, mientras los inversores se mantienen cautos antes de la publicación de datos clave de inflación en Estados Unidos. Al mismo tiempo, el precio del Brent vuelve a subir hasta unos 89 dólares por barril por la incertidumbre en torno a Irán y el estrecho de Ormuz.

Con ello coinciden dos grandes focos de preocupación para los inversores. Un precio del petróleo elevado durante más tiempo puede reavivar la inflación, justo cuando la Reserva Federal debe decidir si sube más los tipos de interés. Por eso, los datos de inflación del miércoles pueden ser determinantes para el tono del S&P 500, las criptomonedas y otros mercados financieros.

El S&P 500 cae mientras el petróleo vuelve a subir

En Wall Street, los principales índices bursátiles cotizan bajo presión. El S&P 500 cae alrededor de un 0,40%, mientras que el Nasdaq 100 retrocede cerca de un 0,60%.

El petróleo vuelve a acaparar la atención. El Brent ha superado los 89 dólares por barril después de que Irán reiterara que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras no se cumplan sus exigencias.

Antes parecía abrirse la puerta a cierta distensión. El precio del petróleo bajó después de que Pakistán diera señales sobre un posible acuerdo capaz de reducir las tensiones en Oriente Medio. Sin embargo, ese optimismo duró poco.

También Irán y Omán se habrían acercado a un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz. La gran incógnita es si ese pacto se traducirá realmente en una reapertura rápida y completa de la ruta marítima para el tráfico internacional.

Para los inversores, este punto es crucial. Mientras el petróleo y el gas natural licuado no puedan transportarse por Ormuz sin riesgos importantes, la incertidumbre sobre el suministro energético mundial seguirá siendo elevada. Eso puede mantener alto el precio del crudo y, a través de una energía más cara, volver a presionar la inflación.

Trump e Irán mantienen sus posiciones enfrentadas

Además, un avance rápido se complica porque Estados Unidos e Irán han endurecido sus exigencias.

Donald Trump quiere que Irán pague indemnizaciones por las víctimas de ataques que atribuye a Teherán. También exige compensaciones para las familias de manifestantes muertos a manos de las autoridades iraníes.

Irán, por su parte, plantea sus propias condiciones. Teherán reclama, entre otras cosas, compensaciones por las violaciones estadounidenses del acuerdo temporal de paz.

Por ello, los inversores no solo están pendientes de las declaraciones políticas, sino sobre todo de avances concretos en torno a Ormuz. Mientras no lleguen, cualquier nueva noticia procedente de Oriente Medio puede provocar fuertes movimientos en el precio del petróleo.

El miércoles llegan datos de inflación clave

El miércoles, la atención se desplazará a los datos de inflación de Estados Unidos. El nuevo índice de precios al consumo (IPC) puede ser decisivo para las expectativas sobre los tipos de interés y, con ello, para el próximo movimiento del S&P 500.

Los inversores esperan que la inflación se haya enfriado aún más. Eso daría a la Reserva Federal más margen para mantener los tipos sin cambios. Dentro del banco central, sin embargo, hay división. En la reunión de julio, tres responsables de política monetaria querían subir los tipos.

La reciente subida del petróleo complica el panorama. El Brent ya cotiza por encima de los 89 dólares por barril. Si la energía se mantiene cara durante un periodo prolongado, el aumento de los costes de combustible y transporte puede acabar trasladándose de nuevo a la inflación.

Por eso, una lectura de inflación inferior a lo esperado podría aliviar a los mercados financieros. Si el IPC decepciona, los inversores podrían volver a descontar tipos de interés más altos.

Esto también es importante para Bitcoin. Unos tipos más altos hacen más atractivas las inversiones relativamente seguras, como los bonos del Tesoro estadounidense. En consecuencia, suele disminuir la disposición a asumir riesgo en acciones y criptomonedas.

Mientras tanto, la economía estadounidense envía señales mixtas. Las ventas de viviendas de segunda mano cayeron en julio a su nivel más bajo en tres meses, mientras que la confianza de las pequeñas empresas alcanzó su nivel más alto en casi un año.

El miércoles, por tanto, todo girará en torno a una pregunta: ¿se enfría la inflación lo suficiente para reducir las dudas sobre los tipos, o la subida del petróleo vuelve a complicar el escenario?

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