El precio del petróleo se ha desplomado este miércoles. Tanto el crudo estadounidense como el europeo han perdido varios puntos porcentuales en poco tiempo. Los inversores reaccionan a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en las que el presidente Donald Trump ha sufrido una importante derrota política. Al mismo tiempo, aumenta la incertidumbre sobre la guerra con Irán. La gran incógnita ahora es si Trump optará por las negociaciones o por nuevos ataques militares.

El petróleo se desploma y se acerca a un nivel clave

Las caídas en el mercado del petróleo se han acelerado este miércoles por la tarde. El West Texas Intermediate (WTI), el crudo de referencia en Estados Unidos, ha bajado hasta unos 93,30 dólares por barril. El martes por la tarde aún superaba los 98 dólares. Así, el precio ha caído más de un 5% en poco más de 24 horas.

Gráfico del precio del petróleo WTI, que cae con fuerza hacia los 93 dólares por barril el 4 de noviembre de 2026 tras las elecciones estadounidenses.
El precio del petróleo estadounidense WTI se desploma hasta los 93,30 dólares por barril el 4 de noviembre de 2026. (Fuente: TradingView)

El Brent, la principal referencia internacional del petróleo, también sufre una fuerte presión vendedora. Su precio ha retrocedido hasta unos 100,47 dólares por barril, frente a los más de 106 dólares del martes. Con ello, se acerca al umbral psicológico de los 100 dólares.

La evolución de los precios refleja la rapidez con la que ha cambiado el ánimo del mercado. Ambos tipos de crudo cotizaban a niveles considerablemente más altos a principios de semana, pero ahora las ventas dominan con claridad.

La caída del petróleo llama la atención en un contexto de elevada tensión geopolítica en Oriente Próximo. Habitualmente, la amenaza de conflictos militares en regiones productoras de crudo impulsa los precios al alza.

Trump pierde el control del Congreso

Uno de los principales motivos de la caída es el resultado de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Los demócratas lograron el martes el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, lo que reduce considerablemente el margen de maniobra política de Trump.

El resultado electoral puede tener importantes consecuencias para la política exterior estadounidense. En particular, financiar nuevas operaciones militares contra Irán podría resultar más complicado con una mayor influencia de los demócratas.

Trump reconoció ante The Wall Street Journal que la guerra con Irán ha contribuido a la derrota electoral de su partido. Aun así, no se arrepiente del conflicto. El presidente asegura estar dispuesto a colaborar con los demócratas, aunque recalca que podrá seguir ejerciendo su derecho de veto.

Además, el cambio en el equilibrio político no tendrá efectos inmediatos. El nuevo Congreso no tomará posesión hasta el 3 de enero. Según Michelle Brouhard, responsable de análisis de riesgos geopolíticos de Kpler, el Gobierno dispone por tanto de casi dos meses para impulsar nuevas iniciativas en el exterior con la actual correlación de fuerzas.

Para los operadores del mercado petrolero, la clave es si Washington volverá a recurrir a la acción militar o buscará una solución diplomática.

Los analistas de ING Warren Patterson y Ewa Manthey señalan que el precio del petróleo ya incorpora el riesgo de nuevas hostilidades. Si no se produce una nueva escalada, parte de esa prima de riesgo podría desaparecer.

Un economista advierte de que el petróleo aún podría superar los 120 dólares

Pese a la fuerte caída, la situación en Oriente Próximo sigue siendo incierta. Trump ha señalado que, por ahora, no contempla un nuevo ataque contra Irán porque, según afirma, las negociaciones avanzan favorablemente. No obstante, el presidente ha subrayado que el Ejército estadounidense está preparado para intervenir si es necesario.

Estas declaraciones llegan poco después de un ataque estadounidense contra la isla iraní de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz. El ataque ha reavivado el temor a una posible escalada, aunque Washington y Teherán siguen intentando alcanzar un acuerdo mediante negociaciones.

El estrecho de Ormuz desempeña un papel crucial. Antes de la guerra, por esta vía marítima transitaba alrededor de una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. Irán mantiene actualmente el paso cerrado en gran medida y ya ha obstaculizado la navegación con drones submarinos y explosivos, entre otros medios.

Mientras tanto, Catar trata de impulsar las negociaciones entre ambos países. Una delegación catarí se reunió el lunes durante unas tres horas con representantes iraníes. Aunque las dos partes siguen intercambiando propuestas, aún no se ha logrado un avance decisivo.

Una nueva escalada militar podría tener importantes consecuencias para el precio del petróleo. Según Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, un nuevo ataque estadounidense podría llevar el Brent por encima de los 120 dólares por barril.

Shearing también señala un riesgo significativo: la derrota electoral de los republicanos podría animar a Trump a centrarse aún más en la política exterior. El control demócrata del Congreso dificulta, de hecho, la aplicación de sus planes de política interna.

Estos acontecimientos también son relevantes para la economía estadounidense. El encarecimiento del petróleo eleva el coste de los combustibles y del transporte, lo que puede impulsar aún más la inflación. Esta ya se sitúa por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.

Además, los operadores del mercado petrolero siguen de cerca las negociaciones entre Rusia y Ucrania. Cualquier avance podría repercutir en las sanciones estadounidenses contra Rusia y en las exportaciones rusas de combustibles. El mercado del diésel, en particular, está sometido actualmente a una fuerte presión.

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