Las cifras de beneficios de las grandes tecnológicas parecen impresionantes. Pero, según el Financial Times, hay un matiz importante. Alphabet, Amazon, Nvidia y Microsoft registraron en conjunto el pasado trimestre más de 160.000 millones de dólares en beneficios adicionales procedentes de participaciones en otras empresas de IA.

No se trata de ingresos ordinarios por nube, publicidad, chips o software. Una parte significativa de esos beneficios procede de la revalorización de participaciones en compañías como OpenAI, Anthropic y SpaceX. Son ganancias contables, no flujos de caja recurrentes.

Las fuertes subidas de las acciones de Nvidia, Google, Microsoft y Amazon en los últimos cinco años.
Las fuertes subidas de las acciones de Nvidia, Google, Microsoft y Amazon en los últimos cinco años. Fuente: TradingView

La IA enturbia las cifras de beneficios

Las grandes tecnológicas registran las variaciones de valor de sus inversiones bajo la partida «otros ingresos». Con las elevadas valoraciones en el sector de la IA, esas partidas se han disparado este año. Como resultado, los beneficios de algunos grandes proveedores de infraestructura en la nube parecen más sólidos de lo que son en términos operativos.

En Alphabet, la partida «otros ingresos» ascendió el pasado trimestre a 97.900 millones de dólares. En Amazon fue de 53.400 millones. En Nvidia sumó otros 7.700 millones. Para los inversores, esto complica la tarea de evaluar hasta qué punto es saludable el ciclo real de la IA.

Si el crecimiento de los beneficios procede sobre todo de la revalorización de participaciones en otras empresas de IA, dice menos sobre la demanda subyacente de chips, capacidad en la nube o software.

SpaceX amplifica el efecto

La salida a bolsa de SpaceX hizo que este efecto fuera aún mayor. Alphabet y Nvidia ya tenían participaciones en la compañía espacial de Elon Musk. Con su cotización en bolsa, y la adquisición de xAI por parte de SpaceX antes de esa operación, el valor de esas participaciones aumentó con fuerza.

SpaceX se presenta cada vez más como parte de la infraestructura de la IA, con planes para desarrollar centros de datos en órbita terrestre. Eso hace que la compañía resulte atractiva para los inversores que quieren participar en la próxima fase del auge de la IA.

Pero también genera un efecto circular. Las grandes tecnológicas invierten en empresas de IA, esas valoraciones suben por el entusiasmo en torno a la IA y esas revalorizaciones acaban reflejándose después en los beneficios de las propias grandes tecnológicas.

La calidad del beneficio, bajo presión

Los analistas lo enmarcan como un problema de calidad del beneficio. El rendimiento operativo de las grandes tecnológicas sigue siendo sólido, pero las ganancias puntuales vinculadas a la IA distorsionan la imagen. Quien se fije solo en el crecimiento total del beneficio puede sobreestimar la capacidad de generar ganancias recurrentes.

Esto también ayuda a explicar por qué las valoraciones se vieron presionadas. Según Société Générale, la preocupación por la calidad del beneficio contribuyó a que los múltiplos de algunas grandes tecnológicas bajaran de unas 25 veces a unas 20 veces el beneficio.

A ello se suma un riesgo para el próximo año. Si estas ganancias contables no se repiten, el crecimiento del beneficio declarado podría convertirse de repente en un factor en contra.

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