Las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense pueden esquivar en gran medida los controles de capital tradicionales. Así lo advierte el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en un nuevo estudio sobre los flujos internacionales de dinero. Según la institución, el rápido auge de los dólares digitales supone un desafío creciente para los gobiernos y los bancos centrales.
Las stablecoins se mueven fuera de los canales tradicionales
El BIS analizó transacciones con stablecoins en más de 130 economías. El estudio concluye que los flujos de dinero a través de stablecoins apenas se ven frenados por las restricciones al comercio de divisas o a los movimientos transfronterizos de capital. La diferencia con las cuentas bancarias en el extranjero es clara: sobre estas últimas, ese tipo de normas sí suele tener efecto.
Los controles de capital son medidas con las que los países tratan de limitar la entrada o salida de dinero. Los gobiernos pueden, por ejemplo, fijar cuánta moneda extranjera pueden comprar los residentes o cuánto dinero pueden transferir las empresas al exterior.
Las jurisdicciones aplican estas medidas para proteger el valor de la moneda nacional o regional, salvaguardar la estabilidad financiera y evitar grandes salidas de capital.
Sin embargo, las stablecoins circulan a través de redes blockchain y pueden enviarse directamente entre monederos digitales. Por ello, estas transacciones no siempre pasan por bancos u otras entidades financieras sometidas a la supervisión directa de los reguladores nacionales.
Las consecuencias pueden ser especialmente relevantes en las economías emergentes. A través de las stablecoins, los ciudadanos acceden con relativa facilidad a dólares digitales, por ejemplo cuando la moneda local pierde valor rápidamente. Según el BIS, esto puede dar lugar a una forma de dolarización difícil de revertir una vez que ciudadanos y empresas adoptan de forma generalizada los dólares digitales.
La regulación va por detrás del rápido crecimiento
La advertencia encaja con la postura crítica del BIS hacia las stablecoins. En su informe económico anual de 2026, la institución sostuvo que estas monedas digitales siguen fallando en algunas propiedades clave del dinero tradicional, como la uniformidad, la flexibilidad y la integridad financiera.
Mientras tanto, el sector sigue creciendo. El valor de mercado de las stablecoins en dólares alcanza ya unos 292.600 millones de dólares, frente a los 253.000 millones de dólares de hace un año. El BIS estimó incluso que el mercado total de stablecoins rondaba los 320.000 millones de dólares a finales de mayo.
Los supervisores de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón intentan, entretanto, encajar las stablecoins dentro de las normas financieras existentes. En Estados Unidos, por ejemplo, hace un año se aprobó la ley GENIUS sobre stablecoins, que estableció reglas más claras para las stablecoins privadas.
Sin embargo, el nuevo estudio del BIS muestra que la legislación nacional por sí sola podría no ser suficiente. Dado que las stablecoins se mueven sin respetar las fronteras tradicionales, una supervisión eficaz probablemente requiera también cooperación internacional.
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