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Wall Street ha redescubierto la blockchain. Una década después de que la tecnología quedara desacreditada tras el fallido proyecto multimillonario de la Bolsa australiana, bancos, mercados y gestoras de activos vuelven a invertir cientos de millones de dólares.

Lo llamativo es que este renovado interés apenas gira en torno a Bitcoin u otras criptomonedas. Las grandes entidades financieras se centran, sobre todo, en la tecnología que hay detrás de las cripto. Cada vez ven más la blockchain como una vía para hacer los mercados financieros más rápidos, baratos y eficientes.

La tokenización es el verdadero objetivo

La palabra clave es tokenización. Consiste en convertir activos financieros como efectivo, acciones, bonos, materias primas o fondos en tokens digitales que pueden registrarse y negociarse en una blockchain.

En teoría, esto permite que los mercados financieros estén accesibles las 24 horas del día, los siete días de la semana. Acciones, bonos y garantías dejarían de depender de sistemas heredados, horarios de negociación limitados y procesos de liquidación lentos.

Para Wall Street, el atractivo es evidente. Operaciones que hoy tardan días en compensarse y liquidarse pueden completarse mucho más rápido mediante contratos inteligentes. Dividendos, llamadas de margen, préstamos y reajustes de fondos pueden ejecutarse automáticamente en cuanto se cumplan las condiciones previamente fijadas.

Eso implica menos intermediarios, menores costes y un uso más ágil del capital.

Las stablecoins marcan el camino

El mayor crecimiento se concentra, por ahora, en el dinero tokenizado. Las stablecoins desempeñan un papel central. Ya hay más de 300.000 millones de dólares en stablecoins en circulación. Se utilizan sobre todo para mover dinero con rapidez entre divisas tradicionales y mercados digitales.

Para bancos y gestoras de activos, es una señal relevante. Si el dinero puede moverse más rápido, también las garantías pueden movilizarse con mayor rapidez. Por eso la tokenización se prueba cada vez más en los mercados de repos, fondos monetarios y gestión de colateral.

Nasdaq también trabaja en acciones tokenizadas, que permitirían negociar títulos de forma ininterrumpida y ejecutar automáticamente operaciones corporativas como el pago de dividendos.

Pero los riesgos son importantes

Con todo, no se trata de una revolución exenta de riesgos. El FMI advierte de que los problemas en sistemas basados en blockchain pueden propagarse más rápido de lo que los supervisores son capaces de reaccionar. Cuando los procesos funcionan de forma totalmente automática, también se pierde parte de la discrecionalidad humana.

En los mercados tradicionales, en momentos de pánico alguien todavía puede llamar, esperar o conceder margen de forma temporal. En un sistema plenamente automatizado, una llamada de margen puede ejecutarse de inmediato y agravar así la presión vendedora.

Las blockchains públicas también conllevan riesgos. Ethereum, por ejemplo, es utilizada por firmas como BlackRock y Franklin Templeton, pero sigue siendo vulnerable a hackeos y fallos técnicos.

Además, la interoperabilidad continúa siendo un gran problema. Los bancos están desarrollando sus propios depósitos tokenizados, pero todavía no funcionan de manera fluida entre sí.

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