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Grandes bancos estadounidenses intentan influir de manera discreta en la Reserva Federal (Fed). Buscan impedir que un futuro gobierno demócrata pueda revertir fácilmente las actuales relajaciones en la supervisión bancaria.

Según Reuters, los bancos presionan por reglas claras y duraderas, mientras el gobierno de Donald Trump trabaja en la mayor reforma de la supervisión desde la crisis financiera de 2008.

La discusión se centra principalmente en las llamadas “cuestiones que requieren atención” (MRAs). Son advertencias con las que los supervisores pueden obligar a los bancos a abordar problemas de gestión de riesgos o controles internos. Bajo la actual dirección de la Fed, estos instrumentos se utilizan de manera mucho menos estricta.

Los bancos piden más garantías a la Fed

Bajo la dirección de la vicepresidenta de Supervisión de la Fed, Michelle Bowman, la política se inclina hacia un enfoque más flexible. La Fed quiere trabajar más con “observaciones”, un instrumento más informal que ya se había eliminado porque, según los supervisores, los bancos solían ignorarlo.

Para Wall Street esto resulta atractivo, pero al mismo tiempo genera incertidumbre. Los bancos temen que futuros líderes demócratas puedan convertir estas observaciones informales en medidas estrictas. Por eso, ahora hacen lobby para obtener garantías explícitas del banco central.

Según fuentes, la Fed está trabajando en nueva documentación para dejar más claras las políticas de supervisión modificadas. Esto haría más difícil revertir las flexibilidades en caso de un cambio de poder en Washington.

Aumenta la disputa política por la supervisión bancaria

Los críticos ven los cambios como un debilitamiento peligroso de la supervisión financiera. Los demócratas advierten que la economía estadounidense se encuentra en un periodo vulnerable y que controles más laxos pueden aumentar los riesgos.

Todd Baker, de la Universidad de Columbia, afirma que Bowman intenta “cambiar la cultura de supervisión de la Fed y balancear el poder a favor de la gestión bancaria.”

Las reformas van más allá de las MRAs. Los supervisores han reducido el número de controles, ajustado los sistemas de evaluación y anunciado planes para recortar significativamente el personal de supervisión.

Según expertos legales, formalizar este nuevo enfoque aumentaría la probabilidad de que la política perdure por años, incluso si el poder político en EE.UU. cambia nuevamente.

Wall Street busca evitar un fortalecimiento del control

El momento de la presión es significativo. Los bancos parecen asumir que un futuro gobierno demócrata volverá a actuar con más rigor contra Wall Street. Por ello, intentan establecer legalmente tantos cambios como sea posible desde ahora.

Jeremy Kress, profesor de derecho en la Universidad de Michigan, cree que el cambio de rumbo puede tener consecuencias duraderas. Más aún ahora que supervisores experimentados se retiran y nuevos responsables de políticas instalan a sus propios equipos en la Fed.

Reuters describe los acontecimientos como un signo de creciente politización en la supervisión financiera estadounidense. Mientras que la normativa solía basarse más en consenso, la supervisión ahora parece depender cada vez más del partido en el poder en la Casa Blanca.

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