El vicepresidente JD Vance intenta reactivar las conversaciones de paz con Irán, actualmente estancadas, según ha informado esta madrugada The Wall Street Journal. Para ello, ha recurrido a uno de los representantes de la línea más dura de Teherán.

La iniciativa llega mientras el presidente Donald Trump amenaza con una nueva oleada de ataques tras las elecciones estadounidenses de la próxima semana. Vance trata de evitarla.

Una carta al excomandante de la Guardia Revolucionaria

Vance envió una carta a Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el máximo órgano de seguridad de Irán.

Rezaei no es una voz moderada. En los años ochenta dirigió la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar de élite del régimen, durante la guerra contra Irak. A principios de este mes amenazó con atacar Emiratos Árabes Unidos.

Aun así, algunos funcionarios estadounidenses ven precisamente en él una oportunidad. Desde que Estados Unidos e Israel eliminaron a la cúpula iraní al inicio de la guerra, los sectores más duros controlan el poder.

Según una fuente conocedora del asunto, la carta se envió por indicación de Trump. La iniciativa contrasta con lo que dijo la semana pasada, cuando aseguró que no estaban negociando con Irán y que, en cualquier caso, pronto habría algún resultado.

Esta madrugada, el presidente adoptó otro tono ante los periodistas. Explicó que Irán necesita suministros médicos y otras ayudas, y que Vance le había consultado su opinión. Trump aseguró que le dio su visto bueno si quería seguir adelante.

Conversaciones de paz con Irán a contrarreloj

Por ahora apenas hay propuestas concretas sobre la mesa: los contactos se limitan a explorar un posible marco de negociación. Además, Rezaei advirtió la semana pasada de que Irán solo dialogará cuando se cumplan sus principales exigencias.

Vance trata así de comprobar si hay suficientes puntos en común para disuadir a Trump de lanzar un ataque breve e intenso. Anoche ya se informó de que, sin un acuerdo, esa oleada de ataques sería «probable» tras las elecciones de mitad de mandato.

Las posiciones siguen muy alejadas. Washington exige primero concesiones nucleares, mientras que Teherán reclama un alivio económico previo. Un acuerdo alcanzado en junio se vino abajo apenas dos semanas después por las discrepancias sobre el estrecho de Ormuz.

Vance también se juega mucho en el terreno político. Apoyó públicamente la guerra, aunque en privado expresó reservas ante un conflicto prolongado. Además, figura ya entre los favoritos para obtener la candidatura republicana a la presidencia en 2028.

Los republicanos temen perder escaños el 3 de noviembre, entre otros motivos por la guerra y el encarecimiento de los combustibles. Trump, entretanto, parece tener poca paciencia.

El martes por la noche, Trump afirmó que Irán quería alcanzar un acuerdo, pero que estaba alargando el proceso. Añadió que quizá esperaba a las elecciones, aunque advirtió de que eso no le serviría de nada.

La guerra ha disparado los precios de la energía, cuyo encarecimiento se traslada cada vez más al resto de la economía. Por ello, la Reserva Federal subió los tipos de interés en septiembre por primera vez en tres años, aunque ayer los mantuvo sin cambios.

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