Tether, la empresa que emite la mayor criptomoneda estable del mundo, da un paso significativo fuera del mercado de las criptomonedas. La compañía invierte en el fabricante alemán Neura Robotics, que desarrolla robots humanoides capaces de realizar tareas de forma autónoma.

Su fundador, David Reger, tiene grandes planes para esta tecnología. No solo quiere que los robots sean más inteligentes, sino también que puedan realizar pagos por su cuenta y compartir habilidades entre ellos.

Tether respalda a Neura Robotics, valorada en 7.000 millones de dólares

Neura Robotics fue fundada en 2019 por David Reger, que ahora tiene 38 años. La empresa tiene su sede en Metzingen, cerca de Stuttgart, y desarrolla robots que no solo ejecutan órdenes, sino que también pueden comprender su entorno y reaccionar a él. En junio, Neura captó hasta 1.400 millones de dólares en una ronda de financiación liderada por Tether, en la que también participaron grandes compañías como Nvidia, Amazon, Qualcomm y Bosch.

La ronda situó la valoración de Neura en unos 7.000 millones de dólares. Se estima que Reger conserva un 20% de la empresa, una participación valorada en unos 1.500 millones de dólares. Esto le sitúa entre la nueva generación de multimillonarios tecnológicos alemanes. Su compañía aspira a convertirse en un actor destacado de un mercado que, según muchas empresas tecnológicas, podría crecer con fuerza en los próximos años.

Las ambiciones de Neura van más allá de los robots industriales tradicionales. Entre sus proyectos figura el 4NE1, un robot humanoide diseñado para realizar tareas muy diversas, desde trabajos en fábricas y almacenes hasta, en un futuro, posibles labores domésticas.

El gran reto es que estos robots deben aprender a desenvolverse en situaciones que cambian constantemente. Reger cree haber encontrado una solución que podría acelerar el desarrollo de toda la industria robótica.

Gimnasios para enseñar nuevas habilidades a los robots

Una pieza clave de sus planes son los llamados gimnasios para robots, centros de entrenamiento especializados donde los humanoides aprenden nuevas habilidades. Las empresas pueden llevar allí sus robots para que practiquen tareas concretas, como mover objetos, manejar maquinaria o ejecutar movimientos complejos. Según Neura, ya hay un centro de este tipo en funcionamiento junto al aeropuerto de Múnich. La compañía también quiere abrir nuevas instalaciones en Alemania, China y Estados Unidos.

La particularidad de este modelo es que los robots pueden compartir los conocimientos adquiridos. Las habilidades se almacenan en NeuraVerse, la plataforma digital de Neura, y otros robots pueden incorporarlas sin tener que aprenderlo todo desde cero. Con ello, Reger pretende abordar uno de los mayores obstáculos de la industria robótica.

Actualmente, adaptar cada robot a nuevas tareas exige mucho tiempo y dinero. Si miles de máquinas pueden compartir los mismos conocimientos, su desarrollo podría acelerarse considerablemente.

Así, el modelo de negocio de Neura podría ir mucho más allá de la venta de robots. La empresa también quiere obtener ingresos de las habilidades que estos adquieren y comparten después con otras máquinas a través de la plataforma. Un robot que haya aprendido a manejar una máquina concreta, por ejemplo, podría poner ese conocimiento a disposición de otros. Esto podría dar lugar a un mercado digital en el que no solo los robots, sino también sus habilidades, tengan valor económico.

Este último aspecto es precisamente el que interesa a Tether. La compañía quiere integrar su tecnología de monederos digitales en los robots para que, en el futuro, puedan realizar pagos de forma autónoma. Tether es conocida sobre todo por emitir USDT, una criptomoneda estable vinculada al dólar estadounidense.

La empresa ve oportunidades para utilizar esta tecnología de pagos fuera del mercado tradicional de las criptomonedas, por ejemplo, cuando los robots necesiten adquirir servicios o habilidades digitales por su cuenta.

El consejero delegado de Tether, Paolo Ardoino, subraya que las máquinas autónomas deben poder procesar información, tomar decisiones y realizar transacciones por sí solas, sin depender de intermediarios centralizados. Reger va un paso más allá y asegura a Forbes que, en el futuro, cada robot tendrá su propio monedero digital.

Reger plantea así un futuro en el que cada robot disponga de un monedero digital propio y pueda realizar transacciones financieras de forma autónoma. Por ahora, se trata principalmente de una visión de futuro, ya que aún no se ha demostrado que estas aplicaciones sean fiables y económicamente viables a gran escala.

Grandes ambiciones frente a la fuerte competencia de China

Neura ya cuenta con una cartera de pedidos de más de 1.100 millones de dólares. Además, la empresa habla de posibles encargos por valor de 11.000 millones de dólares, aunque no todos esos pedidos futuros tienen el mismo grado de certeza.

Reger quiere ampliar considerablemente la producción en los próximos años y aspira a alcanzar una capacidad de cinco millones de robots cognitivos para 2030. Es un objetivo especialmente ambicioso, dado que el mercado de robots humanoides aún está en pleno desarrollo y la producción a gran escala sigue planteando dificultades técnicas.

Además, Neura se enfrenta a una fuerte competencia de China, donde las empresas ya han logrado grandes avances en el desarrollo y la fabricación de robots humanoides. Según las cifras citadas por Forbes, en el primer semestre de 2026 se entregaron unos 19.100 robots humanoides procedentes de China, cerca del 97% del total mundial. Los fabricantes europeos y estadounidenses tendrán que invertir con fuerza para afianzar su posición en este mercado en rápida expansión.

También quedan importantes retos técnicos por resolver. Durante una demostración en la feria tecnológica Computex, celebrada en junio, un robot de Neura cayó hacia atrás. La empresa explicó que un fallo de comunicación había activado una respuesta de seguridad.

El incidente pone de manifiesto lo difícil que sigue siendo lograr que los robots humanoides funcionen de forma fiable en condiciones cambiantes. Para las empresas que quieren utilizar estas máquinas, la seguridad y la fiabilidad son, como mínimo, tan importantes como sus capacidades tecnológicas.

Los elevados costes también siguen siendo un obstáculo para su adopción generalizada. Según Forbes, el modelo humanoide más reciente de Neura cuesta unos 110.000 dólares por unidad. En pedidos de al menos veinte unidades, el precio puede bajar hasta unos 62.000 dólares por robot. Esto hace que la tecnología resulte especialmente interesante para grandes empresas capaces de automatizar suficientes tareas como para amortizar la inversión.

Aun así, Reger ve una gran oportunidad precisamente en Europa. Alemania afronta una creciente escasez de mano de obra y cada vez más empresas tienen dificultades para encontrar suficiente personal. Según el instituto económico alemán IW, se prevé que el país tenga 4,3 millones de trabajadores menos en 2036.

Los robots humanoides podrían cubrir parte de esa escasez al asumir tareas que hoy realizan personas. En los próximos años se verá si Neura consigue convertir esa necesidad creciente en millones de máquinas vendidas.

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