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Un buque metanero catarí fue alcanzado el martes por la mañana por un proyectil en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. El ataque eleva la tensión en torno a una de las rutas marítimas más importantes del mundo y pone bajo presión inmediata un frágil acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Los mercados financieros reaccionaron al instante: subieron los precios del gas y del petróleo, mientras las navieras vuelven a cuestionar la seguridad de esta vía clave.

El ataque golpea una ruta energética clave

Según varias fuentes conocedoras del caso, el metanero de GNL ‘Al Rekayyat’ fue alcanzado en la madrugada del martes a unos quince kilómetros de la costa de Omán. La firma de seguridad EOS Risk Group informó de que, tras el impacto, se declaró un incendio a bordo. Podría haberse tratado de un ataque con dron o con misil.

El buque pertenece a Nakilat, la naviera estatal de Catar. A comienzos de mes había cargado gas natural licuado en Ras Laffan, el mayor complejo exportador de GNL del mundo. Llama la atención que, según los datos de navegación, el Al Rekayyat navegaba sin el transpondedor activo, lo que reducía su visibilidad para otros actores en el mar.

QatarEnergy y Nakilat aún no se han pronunciado sobre el incidente.

El gas sube mientras las navieras cambian de rumbo

El ataque se produce en un momento especialmente delicado. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán a finales de febrero, el estrecho de Ormuz vuelve a ser escenario de una tensión creciente. El mes pasado, Washington y Teherán alcanzaron un acuerdo provisional para limitar los ataques contra la navegación, pero el incidente evidencia la fragilidad de la situación.

El impacto fue inmediato en los mercados energéticos. Los precios del gas en Europa subieron un 4,5%, mientras que el Brent también avanzó. Los inversores temen que nuevos ataques puedan alterar las exportaciones de petróleo y gas natural licuado desde Oriente Medio.

El sector marítimo también actúa con cautela. Los datos de navegación muestran que varios petroleros y metaneros han modificado sus rutas. El metanero de GNL ‘Al Areesh’, que también había zarpado de Catar, dio media vuelta de forma inesperada cuando se dirigía al puerto paquistaní de Port Qasim.

Las navieras optan cada vez más por rutas distintas

El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz continúa por ahora, aunque las navieras recurren cada vez más a rutas diferentes para reducir riesgos. Según datos de la firma de análisis Kpler, alrededor de dos tercios de los buques navegan por un corredor aprobado por Irán en el lado norte del estrecho. El resto elige la ruta vigilada por Estados Unidos junto a la costa de Omán.

Los datos reflejan hasta qué punto las compañías navieras operan ya con prudencia. De los 25 buques que cruzaron el lunes el estrecho de Ormuz, solo tres utilizaron la ruta omaní con el transpondedor encendido, pese a los llamamientos previos de las autoridades marítimas regionales para seguir empleando ese itinerario.

Según Muyu Xu, analista de Kpler, la navegación sigue adelante, pero las rutas se fragmentan cada vez más a medida que cada naviera sopesa por su cuenta el equilibrio entre seguridad y eficiencia.

La diplomacia vuelve a estar bajo presión

El ataque se produce mientras Donald Trump viaja a la cumbre de la OTAN en Ankara, donde se espera que la guerra entre Estados Unidos e Irán ocupe un lugar destacado en la agenda.

Mientras tanto, las conversaciones entre Washington y Teherán permanecen paralizadas. Irán guarda actualmente luto nacional tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei, fallecido a finales de febrero durante la primera jornada de la guerra. Catar indicó que las nuevas negociaciones se reanudarán una vez concluidas las ceremonias fúnebres.

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