Joachim Klement, de Panmure Liberum, plantea una de las previsiones más pesimistas para Wall Street. El estratega prevé que el S&P 500 se sitúe en torno a los 5.000 puntos a finales de 2027.

Desde su nivel actual, de unos 7.800 puntos, eso supondría una caída de casi el 36 por ciento. Según Klement, el repliegue de la enorme oleada de inversiones en inteligencia artificial (IA) podría provocar la mayor corrección bursátil desde la crisis financiera.

El S&P 500 sigue cerca de máximos históricos.

Los altos tipos de interés, un problema cada vez mayor

Su preocupación se centra en la combinación de inversiones masivas y costes de financiación al alza. Bloomberg Intelligence prevé que los grandes proveedores de infraestructura en la nube inviertan este año unos 713.000 millones de dólares en centros de datos, más del doble que el año pasado.

Según Klement, estas empresas ya han destinado buena parte de su flujo de caja libre a esas inversiones, lo que las hace cada vez más dependientes de la deuda.

Ahí radica el problema, en un momento en que las rentabilidades de los bonos estadounidenses se acercan a sus niveles más altos en más de veinte años. Klement prevé que este ciclo inversor podría alcanzar su límite en algún momento de 2027 o 2028.

El S&P 500 depende en gran medida de la IA

Ese escenario podría tener importantes consecuencias para el conjunto de la bolsa. El S&P 500 ha subido alrededor del 18,3 por ciento en los últimos seis meses. Un índice de Goldman Sachs que excluye a las empresas que se benefician directamente de la IA apenas ha avanzado un 6,7 por ciento.

Un grupo relativamente reducido de empresas sostiene, por tanto, buena parte de la subida. Esto hace especialmente relevante cualquier decepción en las inversiones o los resultados de las grandes tecnológicas.

El nivel que marcará su decisión de vender

Por ahora, Klement no se retira del mercado. Su principal señal de alerta es la media móvil de 200 días del S&P 500. Mientras el índice cotice por encima de ella, mantendrá sus inversiones.

Solo cuando el S&P 500 caiga de forma clara por debajo de ese nivel adoptará una estrategia plenamente defensiva y orientará su cartera, entre otros sectores, hacia empresas de alimentación y farmacéuticas. Klement reconoce, además, que su advertencia puede ser prematura.

La solidez de los resultados empresariales y los datos económicos sigue respaldando a la bolsa. Su escenario solo supondrá un riesgo real cuando se rompa la tendencia técnica y quede claro que las enormes inversiones en IA ya no pueden sostenerse con unos costes de financiación cada vez mayores.

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