El presidente Donald Trump volvió a exigir hoy una rebaja de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Incluso amenazó con paralizar el comercio con buena parte del mundo.

El problema es que su argumento no se sostiene. De hecho, su propia amenaza podría empujar los tipos al alza.

Exigencia en mayúsculas

El mensaje llegó horas después de un informe de empleo que superó con creces las expectativas. Los empleadores crearon en agosto 162.000 puestos de trabajo, más de cinco veces el promedio de unos 31.000 al mes registrado el año anterior.

«Bajad los tipos o dejaré de comerciar con los países con los que tenemos déficit», escribió Trump en mayúsculas en su propia plataforma social.

Su razonamiento: Estados Unidos es un deudor más sólido que hace poco, así que los tipos deberían bajar. «Deberíamos tener los tipos más bajos de todos los países del mundo, como en los viejos tiempos».

Una rebaja de tipos no es una calificación crediticia

No funciona así. La Fed fija el tipo al que los bancos toman dinero prestado de ella, y ese tipo oficial se transmite a las hipotecas, los préstamos y las cuentas de ahorro.

El banco central mueve esa palanca para dirigir la economía: la sube cuando la inflación se acelera demasiado y la baja cuando la actividad se frena. La solvencia del país no entra en esa decisión.

Otra cosa es lo que paga el Estado para financiarse. Washington vende deuda, bonos del Tesoro, y los inversores deciden qué rentabilidad exigen por comprarla.

Ahí sí cuenta la calidad crediticia. Pero, precisamente, ha empeorado: la agencia Moody’s retiró en mayo de 2025 la última calificación AAA, mientras que S&P y Fitch mantienen al país un escalón por debajo, en AA+.

Además, su amenaza agrava el problema. Los países que venden a Estados Unidos más de lo que le compran acumulan dólares, y con ese dinero adquieren bonos del Tesoro estadounidense.

Esa demanda reduce el interés que paga Washington. Si el comercio se paraliza, esos compradores desaparecen y endeudarse se encarece.

La Fed mira más a una subida

Los tipos se sitúan desde diciembre entre el 3,50% y el 3,75%. En julio, la Fed mantuvo ese nivel por 9 votos frente a 3. Los tres votos discrepantes defendían precisamente una subida.

El presidente Kevin Warsh, nombrado en mayo por el propio Trump, puso abiertamente sobre la mesa una subida la semana pasada.

Tampoco en la Casa Blanca hay una postura única. «Respetamos su independencia, pero creo que el argumento para mantener los tipos sin cambios es bastante sólido», afirmó Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional.

Tras los sólidos datos de empleo de hoy, una ligera mayoría del mercado apuesta por una subida de tipos este mes. Por eso Bitcoin (BTC), el oro y también las acciones sufren caídas hoy: tienen que competir con esta rentabilidad ‘libre de riesgo’.

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