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Una fuerte desaceleración económica y una corrección bursátil de calado parecen solo cuestión de tiempo. Así lo advierte el veterano operador Todd Horwitz. A su juicio, varios indicadores muestran que el reciente repunte de las bolsas es menos sólido de lo que muchos inversores creen.

La advertencia resulta llamativa porque llega en un momento en que los mercados bursátiles estadounidenses se mueven cerca de máximos históricos. Según Horwitz, el riesgo reside precisamente en ese contraste.

El VIX y el volumen de negociación lanzan señales de alerta

Para Horwitz, el CBOE Volatility Index (VIX), el indicador más seguido de la volatilidad esperada en bolsa, es una de las principales señales de advertencia.

Normalmente, el VIX cae cuando las acciones suben con fuerza, porque los inversores tienen menos necesidad de protegerse frente a descensos de los precios. Sin embargo, pese a los recientes máximos en Wall Street, Horwitz sostiene que el VIX apenas ha retrocedido. En su opinión, eso indica que los inversores profesionales siguen contemplando una nueva fase de turbulencias.

El volumen de negociación tampoco le tranquiliza. El reciente repunte bursátil se ha producido con unos volúmenes relativamente bajos, algo que, según Horwitz, puede indicar que los grandes inversores institucionales siguen siendo prudentes. Sin una participación amplia de estos actores, considera que una subida resulta menos convincente y más vulnerable a un giro del mercado.

«El índice de volatilidad debería estar mucho más bajo», afirma Horwitz. «Para mí, es una señal de advertencia de que la ola de compras está a punto de agotarse. Sigo pensando que se avecina un gran desplome».

Los tipos de interés y Asia aumentan los riesgos

Según Horwitz, los riesgos no proceden solo de Wall Street. También en el plano internacional observa varias dinámicas que hacen más vulnerables a los mercados financieros. Señala la persistente incertidumbre en torno al yen japonés y las continuas intervenciones de los gobiernos en los mercados de divisas.

Para el operador, este tipo de intervenciones no resuelve los problemas de fondo. Como mucho, aplaza una corrección, lo que podría hacer que las consecuencias finales sean mayores.

Además, Horwitz espera que la inflación se mantenga obstinadamente elevada. Eso podría llevar a nuevos repuntes de los tipos a largo plazo en los próximos meses. Unos tipos más altos encarecen la financiación para empresas y consumidores, frenan el crecimiento económico y suelen presionar también las valoraciones bursátiles.

Si la Reserva Federal acabara decidiendo recortar los tipos de forma agresiva, Horwitz no lo interpretaría como una buena noticia. A su juicio, una medida así podría apuntar más bien a un rápido deterioro de la economía o a nuevos problemas en el sector bancario.

Esta versión se lee con más fluidez, explica mejor por qué la subida de los tipos supone un riesgo y evita repetir varias veces el mismo mensaje.

El calendario sigue siendo incierto

Aunque Horwitz está convencido de que se producirá una fuerte desaceleración económica, reconoce que es prácticamente imposible anticipar el momento exacto.

Según el operador, las señales de alerta se están acumulando. La combinación de un VIX relativamente elevado, bajos volúmenes de negociación, tipos al alza e incertidumbre económica internacional le lleva a concluir que los mercados financieros acabarán enfrentándose a una corrección importante.

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