Estados Unidos quiere incautarse de 61 millones de dólares en criptomonedas. Según CNBC, la Fiscalía estadounidense sostiene que ese dinero procede de la venta ilegal de petróleo y productos petrolíferos iraníes. Los ingresos se habrían blanqueado a través de redes cripto y habrían acabado beneficiando al Gobierno de Irán, al Ejército y a la Guardia Revolucionaria.
En total, la red habría movido más de 1.500 millones de dólares en ingresos ilegales procedentes del petróleo.
Esto convierte el caso en algo que va más allá de las criptomonedas. Afecta a las sanciones, al comercio de petróleo, a China, a Irán y a la facilidad con la que el dinero puede circular fuera del sistema bancario tradicional.
Las criptomonedas como vía para eludir sanciones
Según la acusación, Irán utilizó una red de empresas en China y otros países para blanquear dinero procedente de ventas de petróleo sancionadas.
Dos empresas chinas, Blessed Trust y Hexa Whale, aparecen mencionadas de forma específica. Presuntamente utilizaron cuentas de negociación en Binance para convertir ingresos derivados de la venta de petróleo iraní y canalizarlos hacia Teherán o hacia entidades vinculadas a Irán.
Binance afirma que no tolera las violaciones de sanciones ni las actividades ilegales y asegura que colabora con las autoridades. El caso muestra por qué las criptomonedas aparecen cada vez con más frecuencia en los conflictos geopolíticos.
Los dólares digitales, también conocidos como stablecoins, como USDT y USDC, son rápidos, se negocian en todo el mundo y pueden moverse a través de cadenas de bloques públicas sin que los bancos tradicionales tengan que intervenir siempre de forma directa.
Para los países sometidos a sanciones, esto resulta atractivo. Para los reguladores, es un quebradero de cabeza.
Tether debe quemar tokens
Resulta llamativo el papel de Tether. Según la acusación, Tether quemará, es decir, destruirá, los tokens de las direcciones implicadas. Después se emitirían tokens de sustitución por el mismo valor y se transferirían al Gobierno estadounidense.
Esto demuestra que las stablecoins no son tan neutrales ni tan ingobernables como a veces se piensa. En el caso de las stablecoins centralizadas, los emisores pueden bloquear direcciones, congelar tokens o cortar flujos de dinero en colaboración con las autoridades.
Eso hace que las stablecoins sean atractivas para el comercio, pero también vulnerables a la presión geopolítica.
China sigue desempeñando un papel clave
Según CNBC, China es uno de los mayores compradores de petróleo iraní. En 2025, más del 80% del petróleo iraní transportado por vía marítima habría tenido como destino China, con una media de 1,4 millones de barriles diarios.
A comienzos de este año, Washington ya impuso sanciones a una refinería china independiente y advirtió a las entidades financieras sobre los negocios con empresas chinas que procesan petróleo iraní.
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