La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años se sitúa ya por encima del 5%, en su nivel más alto desde 2007. Al mismo tiempo, el Brent ronda los 107 dólares por barril, tras subir casi un 20% este mes.

La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años supera el 5%.
La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años supera el 5%. Fuente: TradingView

Es una combinación tóxica para los mercados financieros. Los futuros del S&P 500 cotizan en rojo, el oro retrocede y Bitcoin también pierde terreno. El dólar estadounidense, en cambio, se aprecia.

Por ahora, el mercado centra su atención en la reunión de tipos de la Reserva Federal. El mercado de futuros descuenta ya una probabilidad superior al 90% de una subida de tipos.

Aun así, la rentabilidad a 10 años sigue subiendo. Puede parecer extraño, pero históricamente no es inusual. A menudo, los tipos a largo plazo continúan repuntando durante la primera fase de subidas de tipos por parte del banco central.

El mercado aún no cree a la Fed

Que la rentabilidad a 10 años siga aumentando dice algo importante. El mercado aún no cree que la Reserva Federal pueda enfriar lo suficiente la economía y devolver rápidamente la inflación a su objetivo con unas pocas subidas de tipos.

Los inversores siguen exigiendo una mayor compensación por prestar dinero a largo plazo al Gobierno estadounidense. Ese aumento de los tipos a largo plazo no se explica solo por la inflación.

También influye la enorme demanda de capital asociada al ciclo de inversión en inteligencia artificial. Los centros de datos, los chips, la infraestructura energética y la capacidad en la nube requieren cantidades gigantescas de dinero. Mientras esa demanda de capital siga siendo fuerte, los tipos no caerán de forma brusca sin más.

El petróleo sigue siendo la gran incógnita

La mayor incógnita es el petróleo. Si el precio del crudo cae con rapidez, el mercado podría tomar aire temporalmente. En ese caso, los tipos podrían retroceder y las acciones, el oro y Bitcoin probablemente tendrían margen para recuperarse.

Pero, por ahora, eso parece complicado. El mercado apenas reacciona ya cuando Donald Trump afirma que la guerra con Irán está a punto de terminar. Ese relato ha perdido fuerza. Los inversores quieren pruebas, sobre todo en forma de una reapertura del estrecho de Ormuz y una normalización de los flujos de petróleo.

Por qué el oro sigue siendo atractivo

En estas circunstancias, sigo considerando que el oro es la apuesta más interesante. Ofrece protección frente a dos escenarios al mismo tiempo.

En primer lugar, frente al final del mercado alcista de la inteligencia artificial. Si ese ciclo se rompe, los tipos podrían caer con fuerza, algo de lo que el oro suele beneficiarse.

En segundo lugar, frente a un mundo en el que la deuda pública resulta cada vez más difícil de gestionar. En ese escenario aumenta la presión sobre las divisas y el oro gana atractivo como ancla alternativa.

Bitcoin (BTC) cumple en teoría una función similar, pero cuenta con un historial mucho más corto. A cambio, ofrece un potencial de rentabilidad mayor.

Por eso, para mí el oro sigue siendo la forma más lógica de aportar equilibrio a la cartera.

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