Las esperanzas de una paz rápida entre Rusia y Ucrania vuelven a sufrir un duro revés. Responsables europeos y estadounidenses ya contemplan que la guerra se prolongue hasta bien entrado 2027.
Un nuevo intento de Estados Unidos para lograr que el presidente ruso, Vladímir Putin, moviera ficha apenas dejó avances.
Según responsables europeos implicados, Putin pretende aumentar aún más la presión sobre Ucrania este invierno. El país se enfrenta así a otro periodo especialmente difícil, mientras Estados Unidos y Europa buscan la forma de reactivar unas negociaciones de paz encalladas.
Las conversaciones con Putin apenas dan resultados
Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner viajaron el pasado fin de semana a Moscú y Kyiv para mantener conversaciones sobre una posible salida a la guerra. Según responsables europeos, no se logró ningún avance significativo.
Putin habló después el martes durante aproximadamente una hora con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, la conversación fue «constructiva y bastante franca». Ambos líderes habrían acordado mantener el contacto.
Sin embargo, no parece haber un cambio claro en las exigencias rusas. Putin quiere obtener el control total de la región oriental de Donetsk en un eventual acuerdo de paz.
Ucrania se niega a aceptarlo. Una parte de Donetsk sigue bajo control ucraniano, incluida una serie de ciudades fuertemente fortificadas que Rusia no ha conseguido conquistar pese a años de combates.
Kyiv plantea otro escenario. Los combates deberían detenerse en la actual línea del frente, tras lo cual podrían comenzar las negociaciones para un acuerdo definitivo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, también se muestra prudente sobre la posibilidad de una solución rápida. Espera reunirse con Trump a finales de septiembre. Además, Ucrania quiere volver a sentarse este otoño con Rusia y Estados Unidos.
Witkoff dijo tras su visita a Kyiv que los estadounidenses habían llevado «nuevas ideas». Zelenski confirmó que Washington presentó «algunas» propuestas positivas, aunque evitó dar detalles por ahora.
Rusia prepararía duros ataques durante el invierno
Mientras tanto, los aliados de Ucrania se preparan para una nueva oleada de ataques rusos. Según una fuente conocedora de la situación, Moscú quiere centrarse durante los próximos seis meses en golpear el suministro energético y las infraestructuras de calefacción de Ucrania.
El objetivo sería endurecer al máximo las condiciones de vida de la población civil durante el invierno. Además, Rusia buscaría intensificar los ataques híbridos y las operaciones de influencia política en Europa para debilitar el apoyo a Ucrania.
Los combates, entretanto, ya se han reanudado. Rusia volvió a lanzar ataques con misiles durante la noche después de que Putin ordenara una pausa temporal de tres días durante la visita de Witkoff y Kushner a Kyiv.
Por eso, los aliados de Ucrania consideran la defensa aérea una de las principales prioridades. Los países europeos trabajan en un plan para comprar misiles Patriot estadounidenses y enviarlos a Ucrania. La medida busca ayudar a Kyiv a defenderse de la intensificación prevista de los ataques rusos.
También desde Washington llegan ya advertencias de que la guerra puede prolongarse mucho tiempo.
«Debemos estar preparados para un conflicto prolongado y asumir que las necesidades de Ucrania persistirán durante los próximos meses y años», afirmó Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Política, durante una reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania.
Putin cree que estará en una posición más fuerte el próximo año
Según responsables implicados, Putin parece ver por ahora pocos motivos para hacer grandes concesiones. El líder ruso estaría apostando a que su posición negociadora será más sólida la próxima primavera que ahora.
Para ello, Rusia debe mantener a flote una economía cada vez más tensionada. Al mismo tiempo, Moscú intenta sostener la presión militar sobre Ucrania y poner a prueba la disposición de los países occidentales a seguir apoyando a Kyiv.
Por eso, según una de las fuentes implicadas, no se esperan negociaciones serias hasta el próximo año como pronto.
Las nuevas conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos podrían reanudarse ya después de las elecciones parlamentarias rusas de septiembre. Las expectativas, sin embargo, son bajas. Según los responsables consultados, es improbable que esas conversaciones arrojen resultados suficientes a corto plazo para poner fin realmente a la guerra.
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