La guerra en Oriente Medio y el bloqueo de rutas energéticas clave están provocando nuevamente un aumento en los precios del gas y del petróleo. Esto genera en Europa el temor de una nueva crisis energética, similar a la de 2022. No obstante, muchos economistas creen que un escenario así es menos probable esta vez.
Según expertos en energía, la situación actual es fundamentalmente diferente a la de hace cuatro años. Europa cuenta ahora con más fuentes de energía alternativas, utiliza menos gas y dispone de nuevas posibilidades de importación. Esto permitiría mitigar mejor el impacto de las tensiones actuales.
Suben los precios de la energía, pero no como en 2022
El precio del gas en Europa ha subido significativamente en los últimos días debido a la guerra en Oriente Medio y al bloqueo del Estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el transporte de petróleo y gas. Sin embargo, los precios siguen estando muy por debajo de los niveles extremos de la crisis energética de 2022.
En aquel entonces, el precio del gas en el mercado TTF europeo se disparó a más de 300 euros por megavatio hora. Actualmente ronda los 60 euros. Aunque es un aumento considerable, los economistas del sector energético sostienen que no se compara con el pico histórico de hace cuatro años.
Una razón importante es que la situación de partida ahora es diferente. Antes de la guerra en Ucrania, el gas ruso de gasoducto era extremadamente barato, lo que permitió que los precios aumentaran miles de por ciento en poco tiempo. Actualmente, los precios energéticos en Europa ya son estructuralmente más altos, lo que hace que los choques porcentuales sean menores.
Europa cuenta ahora con más alternativas al gas
Una de las mayores diferencias con 2022 es que Europa es ahora mucho menos dependiente del gas ruso. En los últimos años se han establecido nuevas cadenas de importación, especialmente de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos y Catar.
Además, Europa ha construido infraestructura adicional. Alemania, por ejemplo, ha abierto varias terminales de GNL en poco tiempo para poder importar gas por barco. Esto proporciona a los países más flexibilidad cuando las entregas de otras regiones se ven interrumpidas.
Además, la transición energética juega un papel cada vez más importante. En muchos países europeos se han construido nuevos parques eólicos y solares en los últimos años. Estas fuentes de energía renovable reducen la demanda de centrales de gas, las cuales se utilizan principalmente cuando hay poco viento o sol.
Menor consumo de gas y mayor oferta
Según economistas, Europa utiliza ahora aproximadamente un quince por ciento menos de gas que durante la anterior crisis energética. Al mismo tiempo, las centrales nucleares en Francia y las hidroeléctricas en Noruega están produciendo más electricidad que entonces.
También en el lado de la oferta hay muchos cambios. En Estados Unidos, este año estará disponible capacidad adicional para la exportación de GNL. Esto podría llevar más gas al mercado mundial y moderar los precios.
Otro factor es China, un gran consumidor de GNL, que puede cambiar rápidamente a centrales de carbón si los precios del gas son altos. Si China compra menos GNL, habrá más gas disponible para otros mercados como el europeo.
Los gobiernos están listos para intervenir
Una lección importante de la crisis energética de 2022 es que los gobiernos intervienen más rápidamente cuando los precios suben demasiado. Los países europeos ya tienen medidas de emergencia preparadas para apoyar a hogares y empresas si los costos energéticos aumentan nuevamente.
Además, los países de la UE ahora cooperan más a menudo en la compra de gas. Durante la crisis anterior, los países intentaban llenar sus reservas de gas de forma individual, lo que encarecía los precios en el mercado mundial.
Actuando de forma conjunta, Europa, según los economistas, puede evitar mejor que los precios se descontrolen por completo nuevamente.
Aún así, crece el temor a nuevos problemas energéticos
A pesar de estas mejoras estructurales, la situación sigue siendo incierta. Debido a la guerra en Oriente Medio, los precios del gas en Europa ya han aumentado en decenas de por ciento esta semana. Al mismo tiempo, las reservas de gas en Europa son actualmente relativamente bajas.
Los analistas advierten que, por lo tanto, es probable que la energía siga siendo más cara en el futuro cercano que a principios de este año. Sin embargo, muchos economistas esperan que una crisis de la magnitud de 2022 se mantenga a raya por ahora. El mercado energético está mejor preparado para soportar los choques que hace cuatro años.
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