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El fabricante de monederos físicos BitBox ha corregido de urgencia dos graves fallos de seguridad. Las vulnerabilidades afectaban, entre otros, a los modelos BitBox02 y BitBox02 Nova y, en el peor de los casos, podían provocar la pérdida de Bitcoin (BTC) o impedir que los usuarios accedieran a sus monedas.

BitBox asegura no tener indicios de que los fallos hayan sido explotados por hackers. Aun así, el hallazgo llega en un momento delicado. Los monederos físicos se venden precisamente como una de las formas más seguras de custodiar Bitcoin, mientras que Coldcard, Trezor y SafePal también han afrontado recientemente problemas de seguridad.

Un software malicioso podía poner en riesgo los Bitcoin

El fallo más grave en BitBox se encontraba en las versiones Multi de BitBox02 y BitBox02 Nova. Solo eran vulnerables los dispositivos en los que aún no se había configurado un monedero.

El riesgo surgía cuando uno de estos monederos físicos se conectaba a un ordenador u otro dispositivo malicioso. Al explotar un error de memoria, un atacante podía, en teoría, ejecutar su propio código e instalar después un firmware malicioso.

Ahí reside precisamente el peligro. El firmware es el software integrado que determina cómo funciona un monedero físico y desempeña un papel clave en la protección de las claves privadas. Quien accede a esas claves puede acabar accediendo también a las criptomonedas gestionadas con ellas.

Según BitBox, la vulnerabilidad podía haber provocado, en el peor de los casos, la pérdida de Bitcoin.

El segundo fallo funcionaba de otra manera y estaba relacionado con Silent Payments, una función de Bitcoin diseñada para ofrecer más privacidad al recibir pagos.

Debido a un error, un dispositivo malicioso conectado podía hacer que los Bitcoin se enviaran a una dirección distinta de la que esperaba el usuario. El atacante no obtenía automáticamente las monedas, pero estas sí podían quedar fuera del alcance de su propietario.

Eso generaba un riesgo llamativo. Según BitBox, un atacante podía exigir después un rescate a cambio de la información necesaria para que la víctima recuperara el acceso a sus Bitcoin.

BitBox afirma que no se conocen casos reales de ninguno de los dos métodos de ataque. Las vulnerabilidades ya han sido corregidas mediante una actualización de firmware.

La brecha de Coldcard ya habría costado 112 millones de dólares

Esto último es importante, porque en el caso de su competidor Coldcard un problema de seguridad podría haber tenido consecuencias mucho más graves.

En ese caso, una vulnerabilidad se vincula a un cambio de firmware realizado en marzo de 2021. El problema pasó desapercibido durante más de cinco años y afectaba a un elemento crucial para cualquier propietario de criptomonedas: la semilla que permite recuperar un monedero.

Esa semilla debe generarse de la forma más aleatoria posible. Si el proceso se vuelve predecible, en el peor de los casos también puede quebrarse la seguridad del monedero.

Según los investigadores, esa aleatoriedad era insuficiente en determinados monederos Coldcard. Como resultado, los atacantes podían, en algunos casos, identificar posibles semillas y calcular a partir de ellas las claves privadas correspondientes. Lo más llamativo es que ni siquiera necesitaban tener en su poder el monedero físico.

El posible daño es enorme. Galaxy Research informó el viernes de que los incidentes relacionados con Coldcard ya se vinculan a más de 112 millones de dólares en Bitcoin robados. En total, habrían desaparecido unos 1.778,6 BTC de más de 8.600 direcciones.

La diferencia con BitBox es, por tanto, considerable. En BitBox se detectaron y corrigieron vulnerabilidades graves antes de que, hasta donde se sabe, hubiera víctimas. El problema de Coldcard, en cambio, se relaciona con Bitcoin efectivamente robados.

También hubo problemas en Trezor y SafePal

Y la inquietud en torno a los monederos físicos no termina ahí. Trezor y SafePal se enfrentaron recientemente a un problema muy distinto: datos de clientes quedaron expuestos.

En el caso de Trezor, se filtraron datos de 13.689 clientes a través de su socio logístico ShipMonk. SafePal comunicó que los datos de 39.798 clientes quedaron expuestos por un error de autorización en un complemento para pedidos. En conjunto, el incidente afecta a más de 53.000 clientes.

No se sustrajeron sus claves privadas ni sus frases de recuperación. Aun así, este tipo de datos no carece precisamente de valor para los delincuentes especializados en criptomonedas.

Saber simplemente que alguien posee un monedero físico ya puede ser información útil. Un delincuente puede enviar, por ejemplo, un correo convincente referido específicamente a BitBox, Trezor o SafePal. Si la víctima cree estar comunicándose realmente con el fabricante, puede acabar siendo inducida a revelar su frase de recuperación.

La sucesión de incidentes deja al descubierto una realidad incómoda. Un monedero físico puede mantener los Bitcoin fuera del alcance de atacantes en línea, pero el dispositivo no opera de forma aislada. También deben ser seguros el firmware, el software asociado y los proveedores externos.

Para los usuarios de BitBox, el paso más importante ahora es sencillo: instalar el firmware más reciente y descargar las actualizaciones únicamente a través de los canales oficiales del fabricante. Según BitBox, las dos vulnerabilidades conocidas quedan así corregidas y no hay indicios de que los usuarios hayan perdido Bitcoin por estos fallos.

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