Los mercados encuentran por fin alivio en dos frentes a la vez. El mercado laboral estadounidense muestra claros signos de enfriamiento, lo que reduce los motivos de la Reserva Federal para volver a subir los tipos de interés en octubre.

Al mismo tiempo, el precio del petróleo cae con fuerza ante las posibles medidas de emergencia para aumentar la oferta de diésel y la recuperación de las exportaciones de crudo de la región del Golfo.

Es casi exactamente la combinación que esperaban las bolsas, el oro y Bitcoin (BTC).

Primer revés importante para el mercado laboral

Estados Unidos creó solo 29.000 empleos en septiembre, frente a los cerca de 90.000 que esperaba el mercado.

Además, la tasa de paro subió al 4,2%, mientras que los datos anteriores se revisaron a la baja. El crecimiento de los salarios también se moderó.

Lo importante es que, por ahora, estos datos no apuntan a despidos masivos. El mercado laboral se enfría, pero no se desploma. Para los mercados financieros, es un escenario casi ideal.

La economía pierde suficiente impulso como para que la Reserva Federal actúe con más cautela, sin que eso implique encaminarse de inmediato hacia una recesión.

El mercado ya considera poco probable una subida de tipos en octubre.

El foco de la crisis del petróleo cambia

El panorama también cambia en el mercado energético. Según Goldman Sachs, las exportaciones de crudo de la región del Golfo se han recuperado hasta unos 23,3 millones de barriles diarios.

Con ello, el volumen de crudo exportado vuelve a situarse aproximadamente en los niveles previos a las mayores interrupciones del suministro. Pero eso no significa que la crisis haya terminado.

El principal problema se concentra cada vez más en el diésel y otros productos refinados.

Hay crudo, pero el diésel sigue escaseando

Las refinerías de la región del Golfo siguen produciendo y exportando muchos menos combustibles refinados de lo habitual. Esta situación cobra cada vez más importancia a medida que se acerca el invierno.

El diésel no solo se utiliza en el transporte por carretera, la agricultura y la industria, sino también para la calefacción en algunos países. A ello se suma que Rusia ha prorrogado sus restricciones a la exportación.

El problema del mercado ya no es tanto conseguir crudo como transformarlo en los combustibles que necesita la economía.

Europa plantea medidas de emergencia

Por eso, los países europeos debaten ahora una propuesta francesa para liberar 50 millones de barriles de diésel de las reservas estratégicas.

Los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) aportarían, además, otros 50 millones de barriles de crudo. El Gobierno estadounidense ha presionado con fuerza a Europa en los últimos días para que recurra en mayor medida a sus reservas de emergencia.

Los precios del petróleo y del diésel han caído con fuerza. El abaratamiento de la energía reduce el riesgo de que la crisis energética provoque una nueva oleada de inflación generalizada a través del transporte, los alimentos y los costes de producción.

Los mercados encuentran un respiro

Así, dos grandes problemas se alivian al mismo tiempo. El enfriamiento del mercado laboral reduce la presión sobre la Reserva Federal.

Además, el mercado energético podría recibir más suministro, lo que reduciría las presiones inflacionistas. No obstante, las reservas estratégicas son limitadas y el invierno aún no ha comenzado.

Por ahora, los mercados encuentran justo la combinación que esperaban los inversores: menores expectativas de tipos de interés y precios de la energía más bajos. Eso explica la reacción positiva de las bolsas, el oro y Bitcoin.

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