La reserva estadounidense de Bitcoin debe quedar amparada por una ley propia, y mañana se celebrará la primera votación al respecto. Por ahora, ese fondo se sostiene en un decreto del presidente Donald Trump, que un sucesor podría revocar con facilidad.

La ley busca evitarlo. Pero en ningún punto establece que el Gobierno vaya a comprar Bitcoin (BTC).

La reserva de Bitcoin, del decreto a la ley

Trump creó la reserva estratégica de Bitcoin el 6 de marzo de 2025. En ella solo se incluyen bitcoins incautados por el Estado por vía judicial, por ejemplo a delincuentes. Nunca se ha comprado una sola moneda para ese fondo.

Lo hizo mediante una orden presidencial, sin votación en el Congreso. Es una vía rápida, pero también puede deshacerse con la misma rapidez.

Una ley ofrece más estabilidad. Para revertirla harían falta nuevas votaciones en la Cámara de Representantes y en el Senado, además de la firma del presidente.

Ese es el objetivo del proyecto H.R. 8957, denominado oficialmente American Reserve Modernization Act. El Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes lo examinará el miércoles a las 16:00, hora peninsular española.

El congresista republicano Nick Begich, de Alaska, presentó la propuesta en mayo. El demócrata Jared Golden, de Maine, figura como copatrocinador y es el único miembro de su partido que la ha respaldado con su firma.

El visto bueno del comité no convertiría todavía la reserva de Bitcoin en ley. Para ello aún serían necesarias votaciones en el pleno de la Cámara y en el Senado. Y, por supuesto, la firma de Trump, aunque eso no debería suponer un obstáculo.

La Cámara abandonará Washington el 17 de septiembre y no regresará hasta después de las elecciones del 3 de noviembre. Hasta entonces, por tanto, no podrá votar la ley.

En enero comenzará un nuevo Congreso. Si la norma no se ha aprobado para entonces, decaerá. El portal de seguimiento legislativo GovTrack estima en un 4% la probabilidad de que el H.R. 8957 se convierta en ley.

Veinte años bloqueados y sin obligación de compra

Todos los bitcoins que entren en la reserva deberán permanecer inmovilizados al menos veinte años. Durante ese periodo estará prohibido venderlos, intercambiarlos, subastarlos o utilizarlos como garantía.

Incluso después seguirá habiendo restricciones. El secretario del Tesoro solo podrá recomendar al Congreso vender como máximo un 10% cada dos años. A ese ritmo, una liquidación completa no llegaría, como pronto, hasta dentro de cuarenta años.

Además, el Departamento del Tesoro deberá publicar cada trimestre una prueba de reservas: una acreditación pública de que el Gobierno posee realmente las monedas y controla sus claves digitales. Un auditor independiente deberá verificarlo.

Hoy nadie sabe con exactitud cuántos bitcoins posee Estados Unidos. No existe un registro oficial y las estimaciones públicas van desde unos 198.000 hasta más de 328.000 bitcoins.

Lo que no incluye el texto es una obligación de compra. Solo se plantea un estudio sobre posibles adquisiciones adicionales durante los próximos cinco años. Y estas no podrían tener coste presupuestario: el Gobierno no podría endeudarse ni subir impuestos para financiarlas.

El estudio analizará, entre otras vías, los aranceles a la importación y las transferencias de beneficios de la Reserva Federal (Fed), el banco central estadounidense. También se contempla una revalorización del oro estatal.

Ese oro sigue contabilizado a 42,22 dólares por onza troy (unos 31 gramos), una fracción de su precio de mercado. Revalorizarlo permitiría aflorar miles de millones sobre el papel.

La prudencia del texto llama la atención si se tiene en cuenta quién lo presenta. Begich ya impulsó en marzo de 2025 la BITCOIN Act, que ordenaba al Tesoro comprar 200.000 bitcoins al año durante cinco años. De aquel programa de compras solo queda ahora un estudio.

En cambio, sí se podrán vender otros criptoactivos. Las demás criptomonedas irán a una reserva separada que el Tesoro podrá liquidar. Los ingresos deberán destinarse a comprar más Bitcoin o a reducir la deuda pública.

La CLARITY Act, esta noche

Antes será el turno del Senado esta noche. A las 20:15 se celebrará una votación procedimental sobre la CLARITY Act, la ley cripto que pretende fijar de una vez por todas reglas claras para el sector en Estados Unidos.

Sin sesenta votos de los cien senadores, la ley ni siquiera llegará a debatirse. En Polymarket, la probabilidad de aprobación este año cayó en un solo día del 35% al 18%.

Demócratas como Mark Warner, Raphael Warnock y Ruben Gallego consideran insuficiente la propuesta republicana modificada. Pero, según la senadora republicana Cynthia Lummis, «ya no queda nada más que ceder». También fiscales de varios estados y asociaciones bancarias reclaman más cambios.

Si no se alcanzan los sesenta votos, la CLARITY Act también corre el riesgo de quedar aplazada hasta después de las elecciones. Y hoy se verá cómo reacciona el precio del Bitcoin a la decepción en torno a esta ley tan debatida.

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