La rentabilidad de la deuda pública estadounidense sigue subiendo con rapidez. El rendimiento del bono a 30 años avanzó el martes por sexta sesión consecutiva y superó el 5,61%. Se sitúa así en su nivel más alto desde 2002.

El repunte forma parte de una venta generalizada en el mercado mundial de bonos. Los elevados precios del petróleo reavivan las preocupaciones por la inflación, mientras los inversores descuentan nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales.

El mercado de bonos de EE. UU. sigue bajo presión

La deuda pública estadounidense lleva meses sometida a presión. El mercado, de unos 32 billones de dólares, afronta ya la mayor oleada de ventas desde las turbulencias provocadas por los aranceles a las importaciones en EE. UU. en abril de 2025.

El encarecimiento del petróleo desempeña un papel clave. La guerra en Oriente Medio ha disparado los precios de la energía, lo que podría mantener la inflación elevada durante más tiempo. Por ello, los inversores contemplan cada vez más la posibilidad de que los bancos centrales, incluida la Reserva Federal, tengan que seguir subiendo los tipos.

A ello se suma una economía estadounidense relativamente sólida. Al mismo tiempo, los inversores muestran inquietud por el tamaño de la deuda pública de Estados Unidos.

Los nuevos datos económicos publicados el martes apenas cambiaron ese panorama. La confianza del consumidor cayó y el número de vacantes quedó por debajo de lo previsto. Aun así, las cifras no fueron lo bastante débiles como para disipar el temor a nuevas subidas de tipos.

Ese movimiento se aprecia en prácticamente todo el mercado de bonos. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años subió hasta alrededor del 5,28%, su nivel más alto desde 2007. El rendimiento a dos años ronda el 4,93%, una de las pocas referencias importantes que aún se mantiene por debajo del 5%.

Una gran emisión de bonos añade más presión

También influye la abundante oferta de nuevos bonos corporativos. Paramount Skydance inició el martes una esperada emisión de deuda para financiar la compra de Warner Bros. Discovery.

La compañía quiere captar unos 32.000 millones de dólares. La operación forma parte de un paquete de financiación más amplio, de 52.000 millones de dólares, y figura, según Bloomberg, entre las mayores emisiones de bonos corporativos con alta calificación crediticia de la historia.

Según Monty Gandhi, estratega de tipos de SMBC, el tamaño de esta operación puede explicar parte del repunte de los rendimientos a largo plazo en Estados Unidos. Las nuevas emisiones corporativas compiten con la deuda pública por el capital disponible de los inversores.

Los estrategas de Citigroup hablan, por su parte, de una leve “huelga de compradores” en el mercado de bonos estadounidense. Los inversores parecen más reacios a adquirir nueva deuda a los precios actuales.

La reducción del llamado carry trade en yenes también puede estar contribuyendo a la oleada de ventas, según Yardeni Research. En esta estrategia, los inversores se endeudan a bajo coste en yenes japoneses e invierten después ese dinero en activos que ofrecen una mayor rentabilidad. Cuando esas posiciones se deshacen, pueden generar presión vendedora adicional.

Octubre puede volver a ser un mes difícil

A ello se añade que este periodo del año suele ser históricamente débil para la deuda pública estadounidense. En los últimos diez años, los Treasuries perdieron en septiembre una mediana del 0,9%. En octubre registraron después una pérdida mediana adicional del 0,7%.

Este mes de septiembre amenaza ya con convertirse en el peor desde 2023. La guerra entre Estados Unidos e Irán, las dudas sobre las finanzas públicas estadounidenses y el tono más restrictivo de la Fed aumentan el riesgo de que la inestabilidad se prolongue también en octubre.

Además, hacia finales de año podría llegar al mercado un nuevo volumen elevado de deuda. A ello se suma la enorme necesidad de capital para inversiones en inteligencia artificial. Según Masahiko Loo, de State Street, seguirá habiendo una fuerte competencia por el capital disponible, lo que puede mantener volátiles los tipos en Estados Unidos.

Sin embargo, no todos esperan que la oleada de ventas continúe. El veterano de Wall Street Jim Bianco se ha vuelto positivo sobre la deuda pública estadounidense por primera vez en seis años. También el inversor en bonos Chris Iggo prevé una recuperación, mientras que Mark Dowding, de RBC BlueBay Asset Management, considera que la venta global ha ido demasiado lejos.

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