Amazon quiere llevar su pulso con Starlink, la compañía de Elon Musk, a una nueva fase. Según Financial Times, el grupo ha presentado una solicitud ante la autoridad estadounidense de telecomunicaciones, la FCC, para lanzar más de 5.000 satélites. El objetivo es ofrecer servicios móviles en todo el mundo, incluidos llamadas, mensajería, datos y comunicaciones de emergencia.
Con este movimiento, Amazon apunta directamente a uno de los mercados más estratégicos dentro de internet por satélite: los móviles que se conectan directamente a satélites, sin depender de las antenas terrestres tradicionales.
Amazon quiere cobertura móvil mundial
El objetivo de Amazon es claro. La compañía quiere llegar a usuarios en lugares donde las redes móviles convencionales no están disponibles: zonas remotas, el mar, la montaña, áreas afectadas por catástrofes o regiones con una infraestructura de telecomunicaciones débil o inexistente.
Según la solicitud, Amazon quiere que la constelación de satélites esté operativa en 2028. El paso implica que la empresa no solo aspira a competir en internet de banda ancha por satélite, sino también en conectividad móvil. La pugna se desplaza así de los hogares, las empresas y los terminales al teléfono que llevas en la mano.
Eso amplía de forma notable el tamaño del mercado.
Starlink parte con ventaja
El gran rival es, por supuesto, Starlink. SpaceX cuenta ya con más de 10.000 satélites activos en el espacio y ofrece servicios de internet en más de 150 países. Con ello, Elon Musk ha construido una ventaja considerable.

Además, Starlink ya colabora con operadores de telecomunicaciones como T-Mobile en Estados Unidos y Virgin Media O2 en Reino Unido. Gracias a este tipo de acuerdos, los clientes podrán conectarse en lugares donde falle la red convencional.
Así, Starlink está pasando poco a poco de ser una empresa de internet por satélite a convertirse en un posible competidor del sector móvil tradicional. Financial Times informó anteriormente de que Starlink podría lanzar incluso un servicio móvil propio para consumidores estadounidenses, una iniciativa capaz de sacudir un mercado de telefonía móvil valorado en miles de millones.
Amazon quiere evitar claramente que Musk conquiste este mercado en solitario.
Los costes podrían alcanzar los 20.000 millones de dólares
Los planes son ambiciosos, pero también costosos. Según Ben Harwood, analista de New Street Research, el despliegue de la nueva constelación de Amazon podría costar entre 13.000 y 20.000 millones de dólares, en función del diseño y de la forma en que se lancen los satélites.
Una parte importante de esos lanzamientos podría realizarse a través de Blue Origin, la empresa espacial del fundador de Amazon, Jeff Bezos. Esto añade una nueva dimensión a la rivalidad entre Amazon y SpaceX.
La disputa no se limita a satélites y cobertura móvil: también incluye cohetes, infraestructura, espectro, acuerdos con operadores y el control estratégico de la próxima generación de conexiones a internet.
Globalstar aporta espectro a Amazon
Amazon dispone ya de espectro radioeléctrico adicional tras la compra de Globalstar, por la que pagó 11.600 millones de dólares. Ese espectro es clave.
La comunicación por satélite no depende solo del número de satélites en órbita. Las empresas también necesitan acceso a frecuencias adecuadas para enviar señales de forma fiable a teléfonos y otros dispositivos.
Con Globalstar, Amazon ha adquirido por tanto una pieza importante para sus planes de conexión directa al dispositivo. Esto demuestra que no se trata de un simple globo sonda. Amazon está construyendo paso a paso una posición en un mercado que puede ganar importancia estratégica en los próximos años.
La competencia se intensifica rápidamente
Amazon no es el único aspirante. AST SpaceMobile también trabaja en conexiones móviles por satélite y mantiene, entre otras, una alianza con Vodafone. El mercado de la conectividad directa al dispositivo atrae cada vez más capital, porque el potencial es enorme.

Quien logre ofrecer cobertura por satélite a teléfonos inteligentes convencionales en todo el mundo podrá construir una capa completamente nueva sobre la industria de telecomunicaciones existente.
Eso resulta atractivo para los consumidores.
Pero también es importante para gobiernos, servicios de emergencia, defensa, logística, transporte marítimo, aviación y proyectos industriales en zonas remotas. La conectividad por satélite pasa así de ser un servicio de consumo a convertirse también en infraestructura crítica.
Amazon va por detrás, pero no se rinde
Aun así, Amazon parte con desventaja. Según Financial Times, la compañía tiene más de 390 satélites en órbita para servicios de banda ancha, una cifra muy inferior a los más de 10.000 satélites activos de SpaceX.
Además, el despliegue de Amazon ya sufrió retrasos. En junio, la empresa obtuvo de la FCC una prórroga para cumplir un plazo relacionado con el lanzamiento de unos 1.600 satélites. Construir, lanzar y mantener satélites operativos exige inversiones enormes, conocimientos técnicos y escala. Starlink ya cuenta con esa escala. Amazon aún tiene que acelerarla.
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