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Los futuros bursátiles estadounidenses cotizan este viernes por la mañana prácticamente planos, después de que Wall Street volviera a sufrir fuertes caídas el jueves.

El S&P 500 retrocedió un 0,9% y el Nasdaq Composite perdió un 1%. Con ello, el S&P 500 acumula ya una caída semanal del 1,9% y el Nasdaq, del 2,5%. Ambos índices van camino de poner fin a una racha de tres semanas de subidas.

El motivo es el nuevo repunte de los tipos a largo plazo en Estados Unidos.

A comienzos de la semana, el mercado había encontrado cierto alivio tras el anuncio del Departamento del Tesoro estadounidense de duplicar las recompras de deuda pública a largo plazo. Pero esa calma duró poco.

La rentabilidad de los bonos estadounidenses vuelve a subir tras las caídas de los últimos días.
La rentabilidad de los bonos estadounidenses vuelve a subir tras las caídas de los últimos días. Fuente: TradingView

El Tesoro no resuelve el problema de fondo

Según los analistas, la medida del Tesoro modifica sobre todo la composición de la deuda, pero no la cantidad de deuda que los inversores deben absorber.

Esa es la gran diferencia con la expansión cuantitativa (QE) de la Reserva Federal. La Fed puede crear dinero nuevo para comprar bonos. El Departamento del Tesoro no.

Si el Tesoro recompra bonos a largo plazo, debe financiar esa operación por otra vía. Probablemente lo haga con más deuda a corto plazo, como las letras del Tesoro.

Así, el problema no se resuelve, sino que se aplaza. JPMorgan comparó la estrategia con pagar la hipoteca con una tarjeta de crédito: ofrece un alivio temporal, pero la deuda no desaparece.

Los tipos a largo plazo siguen marcando el rumbo del mercado

Eso explica por qué los inversores volvieron a ponerse nerviosos rápidamente. El mercado está preocupado por la inflación, el elevado precio del petróleo, los déficits presupuestarios de Estados Unidos y la enorme cantidad de deuda que habrá que financiar en los próximos años.

Mientras persistan esas dudas, los tipos a largo plazo pueden volver a subir. Para la renta variable, eso supone un obstáculo. Unos tipos a largo plazo más altos reducen el valor actual de los beneficios futuros y elevan los costes de financiación de las empresas. Por eso, las acciones de crecimiento y las tecnológicas siguen siendo especialmente sensibles.

Por ese motivo, el S&P 500 y el Nasdaq no lograron mantener el jueves su recuperación. En el caso del oro y, especialmente, de Bitcoin (BTC), esta dinámica está teniendo un efecto claramente positivo.

La inflación en Japón añade presión

También llegó una señal importante desde Japón. La inflación japonesa subió en julio hasta el 1,9%, su nivel más alto del año. El repunte se debió sobre todo al encarecimiento de la energía, impulsado por la guerra en Oriente Medio y el aumento del precio del petróleo.

Es un dato relevante porque Japón desempeña desde hace tiempo un papel clave en el mercado mundial de bonos. Si los tipos japoneses siguen subiendo, podrían presionar los flujos internacionales de capital y empujar también al alza los tipos estadounidenses.

La tensión en el mercado de bonos, por tanto, no es solo una cuestión estadounidense. Es un problema global.

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