China acelera sus compras de oro. El banco central chino adquirió en julio casi 20 toneladas, su mayor compra mensual en casi tres años. Con ello, el país encadena ya 21 meses consecutivos aumentando sus reservas de oro.
Esta demanda no es un caso aislado. Los bancos centrales de todo el mundo siguen acumulando cientos de toneladas de oro y se han convertido en una fuente clave de demanda para el mercado, justo cuando el precio del metal se recupera de una fuerte corrección.
China acelera con fuerza el ritmo de compras de oro
El Banco Popular de China (PBOC) compró en julio unas 640.000 onzas troy de oro, según los datos compartidos por The Kobeissi Letter. La cifra equivale a casi 20 toneladas y supone la mayor compra mensual desde octubre de 2023.
Con esta última adquisición, China cuenta con algo más de 76 millones de onzas troy de oro. A los precios actuales, esas reservas tienen un valor superior a 306.000 millones de dólares.
Lo más llamativo es la aceleración registrada en los últimos meses. En marzo, el PBOC compró alrededor de 160.000 onzas. En junio, la cifra ya había subido a 480.000 onzas. Un mes después llegó un nuevo máximo, con 640.000 onzas.
En cuatro meses, China ha cuadruplicado así su ritmo mensual de compras. Solo frente a junio, las adquisiciones aumentaron más de un 33%.
Al mismo tiempo, Pekín quiere dar a Hong Kong un papel más relevante en el mercado internacional del oro. China estaría planeando trasladar una parte mayor de sus reservas de oro desde Londres a Hong Kong, con el objetivo de convertir la ciudad en un centro más importante para el comercio mundial del metal.
Los bancos centrales compran cientos de toneladas de oro
China no es, ni mucho menos, el único gran comprador. Los bancos centrales de todo el mundo también han elevado con fuerza su demanda de oro.
Según datos del World Gold Council, en el segundo trimestre compraron en conjunto 289 toneladas de oro. Esto supone un 74% más que en el mismo periodo del año anterior.
Para los bancos centrales, el oro es una forma de diversificar sus reservas. Al mantener oro físico junto con divisas extranjeras y bonos soberanos, los países reducen su dependencia de otros activos financieros.
Esta demanda sostenida añade, a su vez, presión compradora al mercado del oro. Mientras los bancos centrales sigan adquiriendo metal a esta escala, podrían seguir ofreciendo apoyo a su precio.
Ese precio ha mostrado fuertes movimientos en los últimos tiempos. Tras alcanzar un récord de unos 5.600 dólares por onza troy, sufrió una brusca corrección hasta situarse justo por debajo de los 4.000 dólares.
Desde ese mínimo, la tendencia ha vuelto a cambiar. El oro se ha recuperado cerca de un 8% y cerró la semana pasada en torno a 4.342 dólares por onza troy. Las grandes compras de los bancos centrales siguen siendo, por tanto, un factor clave a vigilar.
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