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Tras meses de conflicto entre Estados Unidos e Irán, parece asomar finalmente un alivio para el comercio mundial. Ambos países han alcanzado un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Sin embargo, los expertos advierten que podrían pasar semanas antes de que se despeje el enorme atasco de buques.

El anuncio provocó de inmediato una caída en el precio del petróleo. Los comerciantes esperan que se reanude el suministro de petróleo, gas natural licuado y otros bienes. Sin embargo, en los bastidores, navieras, puertos y aseguradoras aún aguardan claridad crucial.

Por qué la reapertura no alivia de inmediato

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar abierto y es de gran importancia para el suministro energético mundial. Antes del conflicto, aproximadamente cien buques cruzaban el estrecho diariamente.

Durante el conflicto, se generó un gran atasco de petroleros y buques de carga. Algunos barcos no pudieron continuar su travesía, mientras que otros, por precaución, se mantuvieron fuera del área.

Según expertos marítimos, no existe un protocolo para una reapertura tras una interrupción de esta magnitud. Por ello, se espera que el tráfico marítimo se reanude solo paso a paso.

Además, quedan muchas preguntas sin respuesta. No está claro si los barcos necesitarán permisos previos para continuar, si Irán impondrá costes adicionales o cómo se organizarán exactamente los controles de seguridad.

Cientos de barcos esperan para cruzar

La firma de análisis Kpler estima que actualmente al menos 118 petroleros están detenidos en el Golfo Pérsico. Según los investigadores, despejar ese atasco podría llevar de diez a quince días.

Sin embargo, eso no significa que la situación se normalice inmediatamente después. El primer aumento en el número de movimientos de barcos será principalmente consecuencia de la eliminación de la cola. La capacidad de transporte real seguirá siendo limitada por un tiempo.

Además, los expertos esperan que los petroleros y los buques de GNL tengan prioridad. Los barcos portacontenedores y otros transportistas de carga podrían enfrentar retrasos aún mayores.

En varios países de la región del Golfo, las empresas ya reportan precios más altos de materias primas y demoras en las entregas. Esto demuestra la rapidez con la que los problemas en el Estrecho de Ormuz repercuten en la economía.

Aseguradoras y riesgos de seguridad, los mayores obstáculos

Antes de que el tráfico marítimo pueda recuperarse por completo, deben revisarse y aprobarse corredores de navegación seguros. La posible presencia de minas marinas también juega un papel importante en este proceso.

Las aseguradoras exigen primero pruebas de que la ruta es segura y estable antes de ofrecer de nuevo cobertura completa. Sin esos seguros, muchos barcos simplemente no pueden zarpar.

Según expertos del mercado, podría pasar semanas antes de que la situación realmente se normalice. Incluso si disminuyen las tensiones políticas, muchas navieras seguirán siendo cautelosas hasta que la navegación por el estrecho se realice sin incidentes durante un tiempo prolongado.

El precio del petróleo baja, pero la incertidumbre persiste

El precio del petróleo reaccionó positivamente al acuerdo entre Washington y Teherán. El banco de inversión Goldman Sachs redujo su previsión para el precio del crudo Brent en el cuarto trimestre de 2026 de 90 a 80 dólares por barril.

A pesar de ello, los analistas advierten que el mercado seguirá siendo sensible a nuevas perturbaciones. Un rápido retorno de la producción de petróleo no significa automáticamente que todas las exportaciones vuelvan a funcionar a plena capacidad.

Por ello, las próximas semanas serán cruciales. No solo para el mercado energético, sino también para el comercio mundial, golpeado durante meses por una de las mayores interrupciones marítimas de los últimos años.

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