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Japón y Estados Unidos han intervenido de forma conjunta para respaldar al yen japonés, según confirmó la ministra de Finanzas nipona, Satsuki Katayama.

Se trata de la primera intervención cambiaria coordinada entre ambos países en casi treinta años y refleja la creciente preocupación por la fuerte depreciación de la moneda japonesa.

El yen se recupera tras tocar mínimos históricos

El yen ha estado sometido a una fuerte presión en las últimas semanas y en julio llegó a rozar los 164 yenes por dólar, su nivel más débil desde 1986. Dicho de otro modo: por un yen apenas se obtenía algo más de 0,0061 dólares.

Para evitar una nueva depreciación, Japón habría comprado yenes por un importe que, según los analistas, podría superar los 50.000 millones de dólares. En esa operación contó por primera vez en casi tres décadas con el apoyo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Tras las declaraciones de la ministra Katayama, la moneda japonesa siguió subiendo el lunes, hasta situarse en torno a 155,50 yenes por dólar; es decir, unos 0,0064 dólares por yen. Con ello, buena parte de la caída registrada durante el verano se ha revertido en apenas unos días.

El Yen rebota tras la intervencion de EE. UU.

El Nikkei 225 reaccionó a la baja y llegó a ceder temporalmente más de un 1%. Tiene sentido: un yen más fuerte suele perjudicar a los exportadores japoneses, ya que reduce el valor de los beneficios obtenidos en el extranjero al convertirlos a yenes y encarece los productos japoneses fuera del país.

¿Por qué participa Estados Unidos?

A primera vista, podría parecer un problema esencialmente japonés. Pero la implicación de Estados Unidos amplía el alcance del asunto. Según los analistas, Washington no solo vigila la evolución del yen, sino también sus posibles efectos sobre los bonos estadounidenses.

Japón es uno de los mayores tenedores extranjeros de deuda pública de Estados Unidos. Si el yen sigue cayendo, los tipos japoneses suben y aumenta la presión interna, los inversores japoneses podrían verse obligados a reordenar sus carteras.

Eso podría generar presión vendedora sobre los bonos del Tesoro estadounidense. Y, en un momento en que los tipos a largo plazo en Estados Unidos ya se mueven en niveles elevados, Washington no quiere añadir más inestabilidad al mercado de deuda.

¿Qué implica para el carry trade con yenes?

La principal implicación para los mercados está en el carry trade con yenes.

En este tipo de estrategia, los inversores se endeudan en yenes a bajo coste, aprovechando que los tipos de interés en Japón se han mantenido durante años en niveles extremadamente bajos. Ese dinero se invierte después en activos con mayor rentabilidad, como bonos estadounidenses, acciones, mercados emergentes, crédito o valores tecnológicos.

Mientras el yen se mantiene débil y los tipos japoneses siguen bajos, la estrategia funciona. Pero si el yen sube de forma brusca, la ecuación cambia.

Entonces, la deuda denominada en yenes resulta más cara de devolver. Los inversores tienen que cerrar posiciones, recomprar yenes y vender activos de riesgo. Por eso, una subida del yen puede traducirse en caídas bursátiles, mayor volatilidad y tensiones en mercados que antes se beneficiaban del capital japonés barato.

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