Los futuros bursátiles estadounidenses cotizan este martes por la mañana a la baja, después de que Wall Street arrancara la semana con pérdidas. Los futuros del Dow Jones caen 76 puntos. Los del S&P 500 retroceden un 0,38% y los del Nasdaq 100 pierden un 0,73%.
El mercado vuelve así a enfrentarse a los dos riesgos que llevan semanas pesando sobre la renta variable: el encarecimiento del petróleo y el repunte de las rentabilidades de la deuda.
El detonante inmediato es la persistente tensión entre Estados Unidos e Irán. La tregua expiró el lunes, las negociaciones están bloqueadas y el presidente Donald Trump elevó la presión al amenazar con ataques si Omán “se interpone”. La advertencia reavivó la incertidumbre en torno al petróleo.
El petróleo aviva el temor a tipos más altos
El precio del petróleo subió el lunes más de un 2%. Para los inversores es un factor relevante, porque unos costes energéticos más altos pueden volver a alimentar la inflación. Eso complica que la Reserva Federal mantenga una postura de calma.

El mercado de bonos reaccionó de inmediato. La rentabilidad de los bonos estadounidenses a 30 años subió hasta alrededor del 5,32%, el nivel más alto desde 2007. La rentabilidad a 10 años también siguió avanzando, hasta cerca del 4,736%.

Ahí reside precisamente el problema para la renta variable. Unas rentabilidades a largo plazo más elevadas encarecen la financiación, presionan las valoraciones y ofrecen a los inversores una alternativa más atractiva frente a los activos de riesgo.
La deuda pública y Japón aumentan la presión
El repunte de las rentabilidades no se explica solo por el petróleo. Los inversores también muestran inquietud por la deuda pública de Estados Unidos, el déficit presupuestario y el enorme volumen de nuevas emisiones de deuda que el mercado debe absorber.
Según Mark Newton, estratega técnico de Fundstrat, las rentabilidades a largo plazo podrían incluso dirigirse hacia el 5,60% o el 5,70%. A ello se suma Japón.
Allí, un crecimiento económico más débil de lo previsto coincidió con un deflactor del PIB superior a lo esperado, un indicador de la presión sobre los precios. Las rentabilidades japonesas subieron y ese movimiento se trasladó en parte a los bonos del Tesoro estadounidense.
Las bolsas resisten por ahora
El lunes, el Dow Jones y el S&P 500 perdieron ambos un 0,5%. El Nasdaq aguantó algo mejor, aunque también cedió un 0,3%. Aun así, no todos mantienen una visión negativa.
Sonali Basak, de iCapital, cree que todavía hay margen para nuevas subidas, sobre todo si el rally se amplía más allá de las grandes tecnológicas. Según ella, el S&P 500 ponderado por igual sigue rezagado frente al Nasdaq y el sector de los semiconductores.
Eso significa que aún podría producirse una rotación de capital hacia los valores más rezagados.
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