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El S&P 500 sube más de un 8% en lo que va de año, pero ese buen comportamiento no refleja del todo la realidad. Mientras los inversores destinan grandes cantidades de capital a compañías que se benefician de la inteligencia artificial (IA), las empresas que podrían verse desplazadas por esta tecnología están siendo duramente castigadas. Algunas acciones han perdido así más del 40% de su valor.

La IA presiona a las empresas de software y consultoría

Los mayores golpes se concentraron en compañías de software, consultoría y publicidad. La oleada de ventas se aceleró después de que Anthropic lanzara en febrero un nuevo modelo de IA. En el sector llegó a hablarse de una “SaaS-pocalipsis”: una cadena de caídas bursátiles entre empresas de software, ante el temor de los inversores a que la IA generativa dejara obsoleta parte de sus productos y servicios.

La mayor perdedora es la compañía de software Intuit (INTU). Sus acciones cayeron más de un 55% después de que los inversores temieran que las herramientas de IA pudieran quedarse con buena parte del mercado del software fiscal. Analistas de Goldman Sachs rebajaron con fuerza su precio objetivo. Intuit respondió con una reorganización que supuso la eliminación de unos 3.000 empleos.

La consultora Accenture (ACN) también sufrió un fuerte castigo, con una caída de más del 45%. Cada vez más clientes optan por desarrollar internamente sus proyectos de IA o invertir directamente en soluciones de inteligencia artificial, en lugar de recurrir a la consultoría tradicional.

Además, Cognizant (CTSH), Gartner (IT) y The Trade Desk (TTD), entre otras, perdieron más del 40% por la preocupación de que la IA pueda hacer innecesaria parte de sus servicios.

No todos los valores castigados cayeron por la IA

Con todo, no todos los grandes descensos estuvieron relacionados con la inteligencia artificial. CoStar Group (CSGP), activa en el sector inmobiliario, fue incluso la mayor caída del S&P 500, con una pérdida cercana al 59%. A los inversores les preocupó sobre todo el elevado nivel de inversiones, que previsiblemente no alcanzarán el punto de equilibrio hasta 2029.

Boston Scientific (BSX), fabricante de dispositivos médicos, también perdió más de la mitad de su valor en bolsa. La empresa rebajó sus previsiones de crecimiento, vio cómo sus competidores ganaban cuota de mercado y tuvo que afrontar una retirada de marcapasos.

Al mismo tiempo, como es sabido, una gran cantidad de capital fluyó hacia las compañías que se benefician de la carrera mundial por la IA. Fabricantes de chips y memoria como Sandisk (SNDK), Dell Technologies (DELL) y Micron Technology (MU) figuraron este año entre los tres mayores avances del mercado. Sandisk subió incluso más de un 500%.

Esta evolución muestra hasta qué punto los inversores están apostando ahora por la IA. Las empresas que se benefician de esta tendencia son premiadas con valoraciones más altas, mientras que aquellas que se quedan atrás o cuyo modelo de negocio queda bajo presión reciben un duro castigo.

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