Masayoshi Son no ve la inteligencia artificial como una moda pasajera, sino como la principal revolución económica de los próximos quince años. El fundador de SoftBank criticó con dureza, durante su evento anual SoftBank World, a los directivos que todavía no se toman en serio la IA.
Según Son, oponerse a la IA es comparable a la resistencia que en su día despertaron los automóviles y los aviones. Quien rechaza la IA se niega a evolucionar, afirmó.
Con ello, el multimillonario japonés vuelve a dejar claro el alcance de su convicción. SoftBank intenta situarse en el centro de la revolución de la IA con enormes inversiones en Arm, OpenAI, centros de datos, chips y robots.

La IA como el 20% de la economía mundial
Son prevé que la IA represente en 2040 alrededor del 20% de la producción económica mundial. En términos monetarios, eso equivaldría, según sus cálculos, a 46 billones de dólares de valor global. También cree que la IA podría generar cada año aproximadamente la mitad de esa cifra en beneficios.
Son previsiones enormes, pero encajan con el estilo de Son. No piensa en trimestres, sino en megatendencias. Su visión central es que el mundo avanza hacia la superinteligencia, en la que agentes de IA y robots humanoides realizarán una gran parte de la actividad económica.
Los centros de datos serán el nuevo petróleo
Para hacer posible ese mundo impulsado por la IA, Son considera que hará falta una capacidad de cálculo gigantesca. Estima que en 2040 serán necesarios unos 3 teravatios de capacidad en centros de datos. Es una cifra extremadamente elevada.
Según la Agencia Internacional de la Energía, eso equivale aproximadamente a un tercio de toda la capacidad eléctrica instalada en el mundo. Esto muestra por qué la IA no es solo una historia de software: también lo es de energía, de chips y de infraestructuras.
Son espera que las centrales de gas sigan siendo necesarias por ahora para cubrir esa demanda. A más largo plazo, ve la fusión nuclear como una posible solución, aunque esta tecnología todavía no ha demostrado su viabilidad comercial.
SoftBank asume grandes riesgos
SoftBank quiere desempeñar un papel clave en esta nueva infraestructura. La compañía invierte en modelos de IA, diseño de chips a través de Arm, robots y proyectos energéticos. Pero los inversores también se muestran más prudentes.
SoftBank recurre a un elevado endeudamiento y el calendario de una posible salida a bolsa de OpenAI sigue siendo incierto. La acción de SoftBank todavía acumula una fuerte subida este año, pero desde junio se ha visto presionada por las preocupaciones sobre el apalancamiento y los retrasos en OpenAI.
Esto convierte de nuevo a Son en una figura de todo o nada. Si la IA se desarrolla como él espera, SoftBank podría convertirse en uno de los grandes ganadores. Si el despliegue se retrasa o las valoraciones resultan haberse adelantado demasiado, la carga de deuda podría convertirse en un problema.
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